domingo, junio 01, 2008

Piraña Horror Show



Desconozco por completo qué demonios significan en su mayoría las señales de circulación. No sé conducir un coche, no tengo carnet de conductor y todo lo relacionado con un volante me es ajeno. Sé quién es Fernando Alonso porque todo el mundo habla de él, pero me importa un rábano si gana o pierde esas carreras que a todo el mundo traen en vilo.

Imaginad mi sorpresa pues cuando me encuentro por la calle con una señal de tráfico de la cual sí que puedo desentrañar el sentido inmediatamente. Confieso que el cartel que muestro justo debajo ayuda un poco, claro está, y quizá sin él no hubiera acabado de enterarme del todo: no es aconsejable nadar por aguas infestadas de pirañas... ¡si no se lleva un buen cuchillo a mano!





























Estaba pasando un agradable fin de semana con mis amigas O y MJ visitando la tan agreste como hermosa Sierra de Gata, tomando como centro de operaciones el asilvestrado pueblo de Coria. La visión de la naturaleza en su estado más salvaje, perdidos entre carreteras dignas de la más oscura película de la Hammer, y un tiempo borrascoso formidable fueron alicientes que sería estúpido obviar. Pero no necesito explicar, al menos a aquellos que me conozcan mínimamente, que igualmente me llamaron la atención estos magníficos carteles del Piraña Show, los cuales prometían una lucha "impar", la posibilidad de "poder tocar serpientes y cocodrilos" y, bueno, por qué no, vislumbrar las prietas carnes de poderosas amazonas.

En especial, me atraía la que cabalbaga, rubicunda y exultante, una gigantesca serpiente, no sé si cobra, pitón o anaconda, tal y como se mostraba en un lateral de uno de los camiones del espectáculo. Sí, sí, podéis ampliar la imagen pulsando sobre ella.






Admiro profundamente las películas de Tod Browning: soy un fanático de su cine. El ambiente circense de algunas de ellas, como La parada de los monstruos (Freaks, 1932) o Garras humanas (The Unknown, 1927), que podemos contar entre las más conocidas de su director, han provocado que sea incapaz de contemplar cualquier espectáculo circense sin una mezcla de admiración, misterio y, en alguna medida, horror. Otras películas admirables han contribuido a ello. Destacaría la excelente El callejón de las almas perdidas (Nightmare Alley, Edmund Goulding, 1947), una película a mi entender heredera directa de esa poética del horror y lo grotesco, de la belleza de lo diferente y la sed de cruel justicia que supone Freaks. Y como colofón, como si una corriente de poesía subversiva hubiera atravesado todo un siglo oculta entre los pliegues de la más adocenada normalidad para estallar en nuestros rostros con la mayor violencia, la magistral serie de televisión Carnivàle. Aunque en este caso la corriente se puede rastrear hasta llegar al mismo libro del Apocalipsis...







Y no, no asistí, por desgracia, al espectáculo. Los horarios lo hacían imposible. Bueno, tampoco creo que a mis amigas les hubiera apetecido lo más mínimo acompañarme... Pero pronto, quizá, algún día, el circo Piraña Show aparecerá en las afueras de mi ciudad y entonces... entonces...


¡Podré disfrutar tranquilamente del espectáculo gracias a su potente calefacción!

12 comentarios:

Shere dijo...

Hola!
Si te digo la verdad, le tengo una fobia horrible a las ferias ambulantes y no puedo acercarme a ellas. Solo en la tele o el cine y ya! Asi que tampoco te acompañare a ver la lucha impar aunque promete mucho.
Muchos besos

Llosef dijo...

Jopé, Shere... ¡A ti esperaba convencerte con la sugerente lencería que muestran las neumáticas amazonas!

En fin, imagino que cualquiera de mis sobrinos accederá.

¡Un abrazo!

Shere dijo...

Hombre, lo de la lenceria tiene muchos puntos a superar mi fobia siempre y cuando no te importe que de algunos gritos de pavor ensordecedores cuando vea algun que otro payaso.

Llosef dijo...

¡Ok! Gritar se vale.

breich dijo...

¡Yo me apunto, yo me apunto! :D Que a mi tampoco me llevan al circo :(

Llosef dijo...

Bueno, Breich, cuidado que te tomo la palabra. Como el Piraña Show venga a nuestra ciudad, me tendrás que acompañar, jeje.

Pesanervios dijo...

¡Piraña show! Mucho sexo indirecto y velado veo yo en esos carteles, jejeje. Que si "puedes tocar la serpiente", que si mujeres semidesnudas en peligro, que si "potente calefacción", que si garras cerca de... ejem, tal vez sea mi mente calenturienta, no digo que no... pero todo en esos carteles incitan a la fantasía.

Por cierto, me apunto esa "El callejón de las almas perdidas" ¡con lo que me gusta Freaks!

¡Un saludo!

Llosef dijo...

Amigo Pisanervios: me prometí a mí mismo no hacer ningún comentario acerca de dónde provendría esa "potente calefacción", así que me limito a asentir a tus palabras. ¡Aunque yo creo que la publicidad no es muy indirecta que digamos, o al menos no muy sutil! Pero tiene algo de película de serie b entrañable, ¿no? Compara con carteles de películas fantásticas de los 50, por ejemplo.

La película de Goulding es muy fácil de conseguir. En cualquier caso, siempre sabe usted, mi muy apreciado amigo, dónde la podrá ver dándose tan sólo un paseíllo de un par de horas.

agnes dijo...

nada nada, mucho más terrofico aún es... trabajar en la ciudad donde soltaron las pirañas esas!!!
y escuchar los anuncios por megafonia... y encontrarse con cartelitos de esos por todo el pueblo (perdón ciudad, que tienen titulo)...

ejem... si vienen aqui, os compro las entradas... pero teneis que aguantar hasta el final del espectaculo :D

4ojos dijo...

Ver para creer

Anónimo dijo...

yo estado este domingo viendo el circo y no vale para nada la MISMA MUJER HACIENDO DE TODO, Y LOS ANIMALES POBRES NO ME GUSTO Nda de nada todo es dibujo bonito ES POBRE TODO

Llosef dijo...

Los dibujos están divertidos...