martes, julio 07, 2009

Que vienen los indios: científicos y doctores locos, segunda parte


El 16 de mayo de 2009 se emitió la segunda parte del especial dedicado a los doctores y científicos locos, aunque algunos no tanto, del programa de Canal Extremadura Radio Que vienen los indios. Volvimos a estar como invitados Fermín Solís y un servidor, o no, de ustedes. Podéis bajarlo aquí (por cortesía nuevamente del amigo Fran).

En la primera mitad del programa se recomendó un par de series y se dio un repaso a unos doctores que por desgracia existieron de verdad (Mengele y piara adjunta). En la segunda, en la que di una auténtica lección de ataraxia comunicativa, pasamos a comentar un poquito la serie del Dr. Who.



Y hablamos un poquito de esas dos novelas magistrales que son Frankenstein, de Mary Shelley, y El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, de Robert Louis Stevenson.





Si conseguimos entreteneros, será gracias a la labor de mis compañeros, porque lo mío es un espanto. En fin, al menos le echo pasión...

2 comentarios:

Miquel Gim�nez dijo...

El caso del Dr. Who es mítico. Ha tenido cantidad de encarnaciones - léanse actores que le han prestado su físico en la serie de televisión- y su cabina de teléfono típicamente inglesa y su eterna lucha contra los Daleks sigue plenamente vigente.

Esto da fe de dos hechos importantes: el primero, la calidad del personaje y los buenos mimbres de los que está hecho; la segunda es la fidelidad del público británico hacia sus héroes.

Doy fe de la misma, pues éste fin de año pasado estuve en Londres y fui, ¡ como no !, a la mítica librería Planet Forbidden, donde el Dr. Who se codeaba de igual a igual con hombres X, arácnidos trepamuros o murciélagos sombríos.

Y, además de científico, es buena gente. Qué más se puede pedir?
Saludos blogueros! ^OO^

Llosef dijo...

¡Y un personaje positivo! Como comentaste en la entrada anterior, Miquel, a los pobres doctores y científicos el cine casi siempre les otorga papeles negativos. Tanto Who como Quatermass son dos claros exponentes de justo lo contrario. ¡Son grandiosos!

Y, demonios, vaya envidia de fin de año.

¡¡Saludos dalekianos!!