jueves, febrero 11, 2016

La saga de Telzey Amberdon (1962-1971), de James H. Schmitz


Telzey Amberdon tiene quince años, posee una inteligencia bastante superior a la media y pertenece a una familia acomodada. Sus padres ostentan altos cargos en la Federación del Centro. Esta Federación controla la galaxia, con sus problemas como todo imperio galáctico que se precie, y una de sus ciudades más importantes es Orado, donde vive la joven Telzey. Nuestra protagonista es estudiante de leyes, pero más importante que esto es su recién descubierto poder psi, esto es, sus capacidades telepáticas que le permiten leer mentes y alterarlas a su antojo. No penséis que esto es lo normal: no todos en el futuro disfrutan, o padecen, de esta sorprendente habilidad. Y menos aún con la fuerza con que parece mostrarse en Telzey. En el relato Novicia (Novice, publicado en la revista Analog en junio de 1962) encontramos a Telzey de vacaciones en Jontaru, un planeta de recreo, junto a su malévola tía Halet. Telzey se ha llevado con ella a su terrorífica mascota, un enorme gato salvaje llamado Tik-Tok, un animal de compañía que haría inofensivo a un tigre. Su especie es originaria de Jontaru, por lo que de algún modo Tik-Tok se siente en casa, si bien sus congéneres han sido dados por desaparecidos del planeta, es una especie extinguida. Sin embargo, Telzey en esta su primera aventura contactará con ellos gracias a su apenas estrenada habilidad psi y acabará convirtiéndose en su embajadora ante los humanos. Solo ella puede dar voz a los gatos “crestados”, ocultos a los ojos humanos y no desaparecidos como se les suponía, y ofrecer una solución que haría posible una convivencia pacífica entre especies que en el pasado se acosaron a muerte.

 Analog Science Fact-Science Fiction
junio 1962, portada de John Schoenherr  


Con una desatada atmósfera de space opera o aventuras espaciales, Schmitz crea paisajes fantásticos propios del género pero dotándolos de un aire familiar muy conseguido, como si a pesar de lo lejanos que se encuentran sus mundos todo no dejara de sernos muy cercano, con razón se dice de sus obras que presentan un futuro en el que querríamos vivir. Y esto quizás sea uno de los rasgos más atrayentes de estos relatos: esos planetas ajenos y extraños en los que Schmitz consigue que nos sintamos como en casa. Un futuro con sus problemas y sus enfrentamientos y odios y rencillas, pero donde nuestro autor hace prevalecer la comprensión y la aceptación del otro, de lo desconocido y diferente, frente al rechazo y la hostilidad. Así, leyendo Novicia desearemos que tanto Telzey como los terroríficos gatos gigantescos de Jontaru a los que representa logren vencer todas las trabas diplomáticas para que sean aceptados como especie inteligente y dejen de ser cazados como bestias. En fin, vivir en paz y en libertad, un deseo noble que también comparten muchos humanos.   

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mayo 1964, portada de John Schoenherr

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junio 1964, portada de John Schoenherr

Telzey seguirá descubriendo nuevos aspectos de su capacidad psi y de paso ayudará a una compañera de internado, Gonwill, la cual tiene como mascota un espeluznante perro superdesarrollado genéticamente para participar en peleas a muerte, por suerte ya domesticado, llamado Chomir, en el colegio Pehanron a evitar una terrible vendetta familiar en Contracorrientes (Undercurrents, publicado en la revista Analog durante los meses de mayo y junio de 1964). Gonwill es la heredera de una gran fortuna y sus familiares más allegados buscan eliminarla para así quedarse con su legado. En su planeta natal esto es algo normal, casi aceptado socialmente, por lo que la familia solo tendrá problemas cuando intente llevar a cabo sus planes en Orado. También iremos descubriendo junto a Telzey que hay muchos más individuos con esa curiosa capacidad psi, pero pocos como la que parece desarrollar ella. Y que existe un departamento gubernamental, el Servicio Psicológico, que intenta mantener bajo control a los psi. Schmitz relata con ritmo pausado y elegante la compleja trama en la que deviene fundamental la comprensión del entorno y la naturaleza del futuro que nos describe. La inmersión es total y todo funciona a la perfección: una vez que el lector ha entrado en su juego, cualquier movimiento resulta subyugante.

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julio 1971, portada de Kelly Freas

En Poltergeist (Analog, julio de 1971: la edición de La Biblioteca del Laberinto ha recopilado estos relatos siguiendo su orden cronológico y no el de su publicación, la mejor opción pues todos mantienen una continuidad) Telzey sigue dando pequeños pasos conociendo día a día los límites y alcances de su poder psi. Disfrutando de unas merecidas vacaciones dará con un individuo poseído por una extraña y violenta entidad. De nuevo el autor nos atrapa casi más que por la trama por su asombrosa capacidad de trasladarnos totalmente a esos mundos distantes pero cotidianos al mismo tiempo. Sentimos lo maravilloso casi como algo real.   

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abril 1965, portada de John Schoenherr

La noche del trasgo (Goblin Night, Analog, abril de 1965) nos presenta a nuestra protagonista de acampada con compañeros del colegio en el Parque Melna, una inmensa reserva natural a los pies del cañón Cil. Telzey lleva consigo a Chomir, la mascota de su amiga Gonwill, y bien que ha hecho porque su intervención será decisiva en esta aventura. Veremos a Telzey enfrentarse en la soledad de los bosques a un cazador despiadado, un Zaroff lisiado, Robane, que se vale de la alta tecnología para sus fines: entretener sus aburridos días con la caza humana. La noche del trasgo es un relato apasionante, sin duda el mejor del libro. Schmitz ya nos ha instalado por completo en el mundo que ha creado y nos lanza a la cara una trepidante historia con una persecución incansable en la cual Telzey es la desprotegida presa. La conjunción de salvajismo primitivo representado por el terrorífico trasgo y de tecnología ultra moderna de la que se rodea el malvado Robane resulta perfecta y estremecedora. Sabemos que Telzey no va a morir, claro, pero no cómo diablos va a escapar de esta. Se lee con pura tensión, atrapados con ella en la espesura luchando por su vida, sintiendo su respiración agitada escapar de las páginas para envolvernos con su terror.

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agosto 1965, portada de Kelly Freas

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agosto 1971, portada de Kelly Freas

En su enfrentamiento con el maquiavélico Robane hay algo que no se ha cerrado del todo, y ese algo no deja dormir tranquila a Telzey. Aunque todos los relatos muestran cómo evoluciona nuestra heroína, No podrás dormir (Sleep No More, Analog, agosto de 1965) es el que más claramente hace referencia a los anteriores, en especial a La noche del trasgo, del que supondría una parcial continuación. El universo de Telzey se afianza y ya nos da igual si sus historias nos gustan más o menos: estamos atrapados en su mundo y seguir conociéndolo ya resulta lo suficiente atractivo de por sí sin necesidad ni tan siquiera de enmarcarlo en un relato deslumbrante. Aquí la joven psi se enfrentará a una temible bestia que se materializa junto a Telzey para matarla en cuanto puede localizarla. Y sus poderes son un rastro fácil de seguir. El grupo criminal que ha lanzado a la criatura tras ella nos será desvelado en el cuento siguiente, El juego del león (The Lion Game, Analog, agosto y septiembre de 1971), el más extenso del libro, y en el cual Telzey deberá pedir ayuda al Servicio Psicológico para luchar contra la perversa organización que la acosa. Y es que sentir que bestias teleportadoras devoran tu carne cruda no debe ser algo del todo agradable… Con este punto de partida se desarrollará toda una imbricada trama que llevará a Telzey a trabajar en plan agente secreto para el dichoso Servicio en un planeta lejano, Tinokti, bajo el poder de un clan, el Tongi Fon, que vive en su propia burbuja aislado por barreras psi de la Federación. La muerte de algunos de sus líderes los obligará a colaborar con el Servicio Psicológico. Ha llegado la oportunidad de penetrar en sus defensas, de abrirse camino en el controlado e inhóspito paisaje mental de Tinokti, y allá que va nuestra Telzey para hacer de cebo. Schmitz debe desarrollar y plantear todas estas situaciones para dejarnos bien claras las claves y detalles del ambiente en el que se desenvolverá Telzey, solo así cuando se desate la acción podremos entender lo que pasa, porque de otra forma, si no mostrara este cuidado, esto sería un caos. No entraré más en contaros la trama porque es un lío de mil demonios, pero creedme que si seguís con la debida paciencia el camino que nos prepara el autor lo disfrutaréis con pasión. Lo más bonito de este relato es cómo nos sumerge en un mundo en el que los poderes psi han sido capaces de crear en este planeta una red de pasillos, estancias y lugares ocultos para los habitantes del mismo en la que los criminales se esconden de manera perfecta, invisibles a todos, y que solo Telzey logrará atravesar para a su vez verse atrapada en él sin escapatoria. Schmitz nos plantea una emocionante fuga de una prisión imposible que no puede resultar de lectura más deliciosa una vez que nosotros también hemos logrado romper las barreras que nos separan de un sitio tan extraño y logramos comprender su funcionamiento. Schmitz nos plantea una space opera alejada de batallas épicas y gigantescas para llevarnos a entornos más pequeños pero no por ello menos complejos. Fugas, huidas, asesinos psicópatas, luchas mentales a muerte, tramas criminales… Y la vida de Telzey, su día a día cotidiano, tan apasionante como sus aventuras en las que siempre prevalece su inteligencia sobre la maldad de sus enemigos y la probidad de sus amigos.

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septiembre 1971, portada de John Schoenherr



SCHMITZ, James H. La saga de Telzey Amberdon. Ilustraciones de Frank Kelly Freas y John Schoenherr; traducción de Carlos Sáiz Cidoncha. Colmenar Viejo (Madrid): La Biblioteca del Laberinto, 2014. 316 p. Delirio, Ciencia Ficción y Fantasía; 82. ISBN 978-84-942096-6-6.           

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