viernes, noviembre 13, 2009

Harry Stephen Keeler adaptado al cómic

Bueno, pues eso mismo es lo que hemos hecho mi buen amigo Fermín Solís y yo con una de las más conocidas, si es que tal término se le puede aplicar hoy día, historias de nuestro admirado y genial escritor de novelas de enrevesada intriga Harry Stephen Keeler. Se trata de La extraña historia del dólar de John Jones, asombroso relato incluido en su novela La cara del hombre de Saturno.

Si bien no hemos sido rigurosos con la letra, sí hemos intentado serlo con el espíritu de Keeler. Así, estamos convencidos de que los amantes de la obra de este autor único sabrán perdonarnos los cambios teniendo en cuenta que el resultado respira como un Keeler puro. Eso esperamos, al menos.

Podéis leer esta historieta en el número 14 de la revista Barsowia. Si sabéis gallego, claro, jeje.

miércoles, noviembre 11, 2009

Que vienen los indios: niños malos



Lanzo AQUÍ el programa de Canal Extremadura Radio Que vienen los indios dedicado a los niños malos (para bajarlo, pinchad con el botón derecho del ratón sobre el archivo de 92 MB - MPEG2 y seleccionar "guardar como"). Dirigido y presentado por Kanuto (SpaceRockHeaters, avuelapluma, Mensajes para la humanidad) y contando en esta ocasión con Verónica Guillén y conmigo ejerciendo de pequeños perversos. Se emitió el 8 de agosto del presente año.

Porque de eso hablamos, de cómo el cine nos muestra en sus mejores ocasiones malvados infantes, despiadados críos, diabólicos niñatos. Recordad: de ellos es el futuro.

Abrimos fuego con la excepcional Mala semilla. A continuación, no hago más que abrir la boca y provoco que toda la vergüenza y todo el oprobio del mundo caigan sobre mí con razón. ¡Ay! Así, evidentemente, cuando me refiero a una novela de John Wyndham que es un claro precedente a la de José Saramago Ensayo sobre la ceguera, no se trata de Los cuclillos de Midwich, base de El pueblo de los malditos, sino de El día de los trífidos. ¡Reay! Menos mal que Kanuto salva el día...


Y bueno, ya sabéis: un montón de películas con niños malévolos de protagonistas, un aparte dedicado a algunas buenas series de dibujos animados (Las Supernenas, Las macabras aventuras de Bill y Mandy y Agallas, el perro cobarde) y un final de traca dedicado a todos esos actores juveniles que han terminado, ejem, en el cine porno.


En fin, espero que vuestra magnanimidad sepa disculpar mi disparatado dislate. La verdad es que me paso todo el programa como despistado, como si no estuviera allí. O bien que en realidad no soy un niño malo, sino más bueno que el pan y no estoy capacitado para hablar del mal. Será esto último, jeje.



viernes, octubre 30, 2009

REM: nuestro nuevo cortometraje en el Festival de Cine Europeo de Sevilla

Pues eso mismo. Nuestro nuevo cortometraje ha sido seleccionado para estrenarse en el Festival de Cine Europeo de Sevilla de este año. AQUÍ podéis ver la ficha del corto. AQUÍ, la programación del día que se proyectará.

Programa Triple Terror, jeje, como en un tráiler de esas películas rancias que veo. Yo colaboro como coguionista junto a Pedro Borondo y Mario Venegas, que es el director.

Las fotografías son de Adrián G. Márquez.

El rodaje coincidió con el momento anímico más bajo que sin duda he tenido este año. Vamos, que tenía el espíritu varios metros por debajo del suelo que pisaba.

La sinopsis del corto es ésta: Ana duerme. Algo la despierta. Sobresaltada, mira hacia el lado de la cama donde debería estar Óscar, su marido. En su lugar se extiende una mancha densa y oscura. Tras buscarlo por la casa descubre un gran agujero en la pared del baño. Tras aquel agujero encuentra un mundo onírico donde el tiempo y el espacio se confunden, donde el sueño y la realidad son una misma cosa.


Sí, ya sé, ya. ¡Otro corto "de sueños"! En fin. Lo hemos hecho lo mejor que hemos podido. Esperamos que os guste el resultado.

miércoles, octubre 21, 2009

Los hombres topo quieren tus ojos y otros relatos sangrientos de la Era Dorada del Pulp (1933-1940)

Divertida y descaradamente locuela recopilación de relatos orquestada por Jesús Palacios, que se abre con una obertura explicativa tan fascinante como esclarecedora sobre las publicaciones pulp norteamericanas de las décadas 30 y 40 del siglo XX dedicadas al terror. Orígenes, desarrollo, edad dorada y muerte. Y su influencia posterior, desde luego.

Relatos de horror gráfico y directo, físico, con sus gotas de erotismo, en ocasiones algo naif visto a ojos de hoy, pero en otras verdaderamente guarrete. Y pese a entroncarse en temas fantásticos, siempre o casi siempre con su explicación racional final, no vaya a ser que el lector se altere demasiado. De ahí que Jesús Palacios encuentre un nexo fuerte con la literatura gótica más clásica y tradicional, el grueso de la misma básicamente con las mismas propuestas e idénticos niveles de calidad literaria. Y con igual reacción tanto de placer morboso por parte del público como de rechazo por parte de la crítica. Y sí, el relato gótico dio a la historia obras asombrosas de autores que amamos (Ann Radcliffe, Charles Robert Maturin, Horace Walpole, Matthew G. Lewis). Pero es que lo mismo sucede con la literatura pulp (H. P. Lovecraft, William Hope Hodgson, Seabury Quinn, Henry S. Whitehead). Y en ambos casos bien sabéis que cuesta trabajo limitar la lista a cuatro nombres…

Estos relatos se denominaron Shudder Pulps (pulps escalofriantes), y al género en sí Weird Menace (amenaza extraña), como nos explica Palacios. Revistas como Dime Mystery Magazine, Terror Tales, Horror Stories, Sinister Stories, Thrilling Mystery o la propia Weird Tales en ocasiones son algunas de las muchas que invadieron el mercado con estas historias entre macabras y excitantes. O excitantes por macabras, vete a saber. Pero lo mejor para conocer con detalle esta isla ignota perdida en el mapamundi de las letras es leerse de un tirón este estupendo prólogo de Palacios que nos aclara, explica y enseña todo acerca de este extraño momento de la historia de la literatura, el aperitivo perfecto para lanzarse a leer los trece relatos antologados teniendo bien clarito donde se mete uno. En fin, un prólogo que es una clase maestra y que cumple lo que yo creo que todo buen prólogo debe cumplir: iluminarnos y ayudarnos a comprender lo que vamos a leer. Y abriendo la puerta para que conozcamos a ilustradores tan maravillosos como John Newton Howitt y Norman Saunders.

Como complemento, recomiendo con fervor la lectura de Páginas negras. Film noir y literatura: el punto de vista pulp, también de Jesús Palacios, un ensayo incluido en el libro Gun Crazy: serie negra se escribe con B y al que el propio autor se refiere en el prólogo del libro que estamos comentando. En éste otro, Palacios hace lo propio con los pulps dedicados al género policíaco rompiendo un buen puñado de tópicos al respecto. Y con otro magnífico montón de ilustradores por descubrir, al menos para quien esto escribe (Rafael de Soto, George Rozen o John Drew, como ejemplo y sólo por citar algunos).

El volumen se abre con el relato perfecto para ilustrar el género. Y perfecto para contar a mis seis sobrinos, como así hice en una de las sesiones nocturnas que les dedico a contarles cuentos de miedo. Se corta un poquito por aquí y se delira un tanto por allá, y voilá: noche de terror asegurada para ellos. Y es que Los hombres topo quieren tus ojos, de Frederick C. Davis, es lo que ofrece: horror a espuertas sin demasiadas complicaciones. Algo parecido sucede con otros de esta antología: El barco del demonio dorado, de Lazar Levi, de los más tontuelos y prescindibles del volumen; Terror en el rancho de vacaciones, de Richard Tooker, en el cual una secta satánica y sus diabólicos ritos son el eje central, con un resultado tan malo como disfrutable; Locura rubia, de Arthur Humbolt; La cosa que cenaba muerte, de John M. Knox, un poquito más gore; Sangre para el vampiro muerto, de Robert Leslie Bellem; Tigresa, de David H. Keller, que leí hace muy poco en la antología Weird Tales (1933-1942) y que aguanta bien la relectura; y Cuando la bestia negra se sació, de Hal K. Wells. Todos ellos con títulos maravillosos que sugieren siempre bastante más de lo que terminan por ofrecer.

Pero hay otros relatos que, en mi opinión, sí sacian de verdad nuestra hambre de horror.

Así, El señor de los muertos, de Robert E. Howard, con la dosis habitual de testosterona a la que Howard nos tiene acostumbrados. Mamporros a mansalva en un relato que no es lo mejor de su autor, pero que pese a esto, pues ya sabéis: cuando los protagonistas se lían a golpes, los puñetazos parecen salir del libro para estamparse en la jeta del lector.

Tumbas para los vivos, de William Irish, seudónimo del magistral Cornell Woolrich, es un relato que ya había leído y es el primero de los tres que de verdad me han gustado de esta antología. En la línea angustiosa y desesperada de sus mejores cuentos, oscurecido aún más por la poetiana situación que plantea. Otra secta lo protagoniza, pero ésta parece más bien formada por ejecutivos de un banco que por adoradores del Mal. Y dan más miedo.

La profecía, de Hugh B. Cave, es el favorito de Jesús Palacios de los incluidos en esta antología. Y el mío también. Cave nos sumerge con mano firme hasta ahogarnos en una extraña ceremonia sobrenatural en la cual la sensación de realismo, de verosimilitud, es brutal. Fatalista y oscuro, no cumple con todos los tópicos del género. Y es la prueba mágica de que hasta en el subgénero más desprestigiado pueden surgir relatos magníficos. La joya del volumen, no se puede dudar.

Momias a la carta, de E. Hoffmann Price, supera la media aunque sin brillar en exceso. Amiguete de Lovecraft y Howard, fue la versión extrovertida y aventurera de estos misántropos solitarios. Ni momias ni nada parecido, claro, pero entretenido.

Y para el final Palacios ha dejado el relato que da en su totalidad lo que desde un principio se nos ha prometido pero nunca llega a cumplirse del todo: horror a lo bestia. Y es que Novias frescas para la hija del diablo, de Bruno Fisher, seudónimo de Russell Gray, es el más morboso, gore, salvaje y desaforado cuento de la antología. Y el tercero de los tres que de verdad me han gustado por encima de los demás. Hay momentos en que en él todo es tan exagerado que hay que hacer algún esfuerzo por reprimir la sonrisa y olvidarse de la lógica realista. Esto es pura carnaza para degustadores de lo macabro. Y da, como he dicho, lo que promete. En toda la boca. Vamos, que no entiendo cómo James Herbert no ha dado su versión contemporánea del tema central de este relato: la caza humana. Bueno, igual lo ha hecho y lo desconozco, porque en su línea está. En fin, el relato más bruto del lote goza de nuestra total simpatía, y supone el toque maestro para terminar el libro con una sonrisa de satisfacción en los labios. Esa sonrisa que por nada del mundo querríamos que nos descubriera nuestra madre.

LOS HOMBRES topo quieren tus ojos y otros relatos sangrientos de la Era Dorada del Pulp. Edición de Jesús Palacios; traducción de Marta Lila Murillo. Madrid: Valdemar, 2009. 558 p. Gótica; 74. ISBN 978-84-7702-649-5.

viernes, octubre 09, 2009

Que vienen los indios: esos pútridos zombies...

Lanzo AQUÍ el programa de Canal Extremadura Radio Que vienen los indios dedicado a los zombies (para bajarlo, pinchad con el botón derecho del ratón sobre el archivo de 50 MB - MP3 y seleccionar "guardar como"). Dirigido y presentado por Kanuto (SpaceRockHeaters, avuelapluma, Mensajes para la humanidad) y contando en esta ocasión con Fermín Solís y conmigo ejerciendo de putrescentes muertos vivientes. Se emitió el 27 de junio del presente año.

Tras las noticias regionales, ejem, comienza esta hora dedicada a los que sin duda son los héroes más asquerosillos del terror. Y nada mejor que abrir con el magnífico cómic Los muertos vivientes, de Robert Kirkman y Charlie Adlard.


Acto seguido, el cementerio cobra vida con El regreso de los muertos vivientes, Yo anduve con un zombie, La legión de los hombres sin alma, Sugar Hill y otras joyas que nos han hecho amar aquello que no es sino el espejo del más puro horror.





También hay lugar para la literatura, para que nadie diga que estos tres muertos no están instruidos, jeje. Letras con olor a cadáver de la mano de William Seabrook (con lo que me cuesta decir su nombre, mi zombificación no es broma), el gran Henry S. Whitehead, el inmenso Thomas M. Disch de Los genocidas (ya, ya, no es de zombies, pero es que me dieron pie cuando yo quería cerebro) y Cormac McCarthy.







No digáis que William Seabrook no da un poquito de miedo... ¡El pobre!

jueves, octubre 01, 2009

Las misteriosas exploraciones geográficas de Jasper Morello, de Anthony Lucas (2004)


Debo a mi buen amigo Blasphegor la maravillosa oportunidad de haber visto este fascinante cortometraje de animación de Anthony Lucas. Unos gloriosos 26 minutos hermosos y conmovedores, de una belleza siniestra, por momentos macabra, pero siempre de hálito arrebatador.

En grandes ciudades de hierro, aeronaves surcan el cielo como poderosos barcos de acero y madera. En esta atmósfera steampunk, el navegador Jasper Morello arrastra en su vida una acción equivocada del pasado que constriñe su presente. Aun así, recibe el encargo de realizar un nuevo viaje, la oportunidad esperada de redimirse ante sí mismo y ante los demás.


Realizado con siluetas, al modo de la fabulosa y pionera Las aventuras del Príncipe Achmed, las peripecias de Jasper Morello tienen el sabor de la aventura más clásica, incluso pulp (esa isla cuyo referente directo sería la del rey Kong), adornada con una historia que bebe del terror más clásico y del romanticismo, veta alemana, más exacerbado. Ir al pasado para conseguir dar un paso adelante: realizar una obra maestra a partir de lo que uno ama, y no de aquello que imponen las modas. O lo clásico, muchas veces se ha dicho ya aunque no parecen bastantes, es lo más moderno.



Descubrimientos geográficos en cielos aterradores, accidentes, espectrales aeronaves abandonadas, monstruos de aspecto imposible (quizá algo lovecraftianos), una aventura abocada al horror con un final de una belleza sobrecogedora, emocionante hasta las lágrimas. Puro arrebato romántico, casi suicida, tan desolador y funesto como esperanzador y anhelante. Pero esta decisión, como en toda creación inolvidable, debe tomarla el espectador.


The Mysterious Geographic Explorations of Jasper Morello. 2004. Australia. Director: Anthony Lucas. Guión: Mark Shirrefs, según un argumento de Anthony Lucas y Mark Shirrefs. Montaje y composición: David Tait. Música: Bruce Rowland. Supervisor de efectos especiales: David Tait. Diseño de producción: Anthony Lucas. Intérpretes (voces): Joel Edgerton, Helmut Bakaitis, Tommy Disart, Jude Beaumont, Richard Moss, Lewis Fiander.

miércoles, septiembre 23, 2009

Que vienen los indios: vengadores y justicieros

Con una morosidad exasperante para las dos o tres personas que lo están siguiendo desde este blog, lanzo AQUÍ el programa de Canal Extremadura Radio Que vienen los indios dedicado a los vengadores y justicieros violentos (para bajarlo, pinchad con el botón derecho del ratón sobre el archivo de 99 MB - MPEG2 y seleccionar "guardar como"). Dirigido y presentado por Kanuto (SpaceRockHeaters, avuelapluma, Mensajes para la humanidad) y contando en esta ocasión con Fermín Solís y conmigo ejerciendo de invitados justicieros. Se emitió el 20 de junio del presente año. Bajaos de la página oficial (bueno, ya no) todos los programas si os gustan, que ya le queda poco de vida e imagino que la eliminarán. Si no os gustan, pues haced una fiesta fúnebre en nuestro deshonor.

Después de que Kanuto y Fermín propongan subastar mi casa conmigo fuera, el segundo nos narra sus aventuras en el Salón del Cómic de Barcelona, primero, y en el de Valladolid, después. Nos da envidia con la exposición dedicada a Alex Raymond en Barcelona y nos recomienda un buen puñado de comics: Popeye de E. C. Segar, Epiléptico de David B., Catálogo de novedades Acme de Chris Ware y Emotional World Tour de Miguel Gallardo y Paco Roca.


Kanuto toma el relevo y desengrasa recomendado The Punisher de Garth Ennis y Steve Dillon, el Juez Dredd en sus distintas encarnaciones, el anime Death Note y el Darkman de Sam Raimi. Entre otras muchas cosas, claro, porque esto es el ya habitual no parar ni a respirar.



Salvo yo, que me porto como un niño bueno, que es lo que soy, y sólo se me oye decir unas cuantas tonterías que mejor haberme quedao calladito. Estaba haciendo trampa, porque en los siguientes programas me tomé la revancha. Pero eso entra ya en lo que los clásicos han optado por anunciar desde siempre con un emocionante CONTINUARÁ...