miércoles, abril 25, 2012

Chocky, de John Wyndham (1968)



El último libro que escribió John Wyndham (1903-1969), Chocky, fue publicado un año antes de su muerte. Tras narrarnos invasiones alienígenas tremebundas, otras soterradas y secretas, amenazas sin cuento y desastres atómicos que dejaban la Tierra convertida en un estercolero postnuclear, Wyndham optó en esta ocasión por una aventura menor, casi íntima, que apenas abandonaba el entorno de una familia formada por los padres y sus dos hijos, un niño y una niña más pequeña. Pocos personajes y ningún tipo de amenaza mundial, nada que pusiera en peligro la existencia de todo el globo. Solo un niño, Matthew, y su extraña amiga Chocky. Que en un principio también podría ser una amenaza, pero solo y únicamente para ese niño que es el único que puede oírla.

Si Wyndham hubiera adoptado el punto de vista del niño y no el de su padre, quizá estuviéramos hablando de un clásico absoluto de la literatura juvenil. Sin embargo, aunque el autor muestra su tono más amable en esta novela, no por ello se decanta por lo fácil y narra la historia desde el punto de vista del padre, que si bien cree en su hijo desde el primer momento y es sencillo empatizar con él, elimina de un plumazo la identificación que cualquier joven pudiera tener con Matthew, al menos de manera directa. David, el padre, impone como narrador unos supuestos que lo sitúan de parte de su hijo, pero a un lector joven le resultarán ajenos sus problemas con su esposa, Mary, para tener hijos (Matthew es adoptado por ellos), sus elucubraciones sobre las fallidas relaciones con la familia de ella y sus dudas sobre si lo que le sucede a Matthew es real, y si de serlo esto puede resultar peligroso para él. La sensación es que Wyndham ha querido contarnos un cuento de niños para adultos. A través de su protagonista nos obliga a adoptar la actitud de un niño y a mirar con sus ojos. Pero solo así podremos comprender a Matthew y saber que nos dice la verdad. Porque algo habla a Matthew en su cabeza, pero ni está loco ni se ha inventado un amigo invisible como hiciera en el pasado su hermana pequeña Polly. Chocky es real.

A pesar de las diferencias de tono y atmósfera, Wyndham insiste con una de sus temáticas predilectas: lo nuevo, lo diferente, lo que es superior a nosotros nos produce rechazo y debemos destruirlo. El hombre como animal que castiga y destierra la diferencia, incapaz de comprender y asimilar al otro, al distinto, a todo aquello que no puede comprender. 

Con una trama minúscula, deteniéndose con delectación en la relación que se impone entre ese padre que, al contrario que el resto de los adultos, sí lucha por comprender, y su hijo, que habla con una entidad superior en el interior de su cabeza. La delicadeza, el cuidado, la manera magistral en que nos muestra la psicología y el carácter de ese niño al que todos creen poseído, loco, enfermo o simplemente atravesando una fase típica de su edad y hacernos creíble su imposible situación son propias de un maestro. Y no solo en lo referente a Matthew. Aunque se detiene de manera muy breve en su hermana Polly, cuando Wyndham nos relata los días que la pequeña introduce en la familia a su amiga invisible Piff demuestran su impresionante capacidad para entender a los niños y, en especial, para hacernos entender a nosotros, adultos, qué piensan y sienten ellos.

De una apabullante sencillez, Chocky es una novela que se lee con agrado y emoción. Un final en voz baja cuyo susurro perdurará en nuestra cabeza por mucho tiempo.

Chocky tuvo una adaptación televisiva: una serie de tres temporadas (1984-1986) producida por la Thames Televisión inglesa y escrita en su totalidad por Anthony Read (que escribió, entre otras cosas, episodios para la formidable serie Dr. Who y para la mítica Sherlock Holmes protagonizada por Peter Cushing). No he visto ninguno. Vamos, que ni tan siquiera tengo el vago recuerdo de haber visto algún episodio en mi adolescencia, así que poco os puedo decir. Eso sí, goza de un pequeño pero potente culto en determinados foros de internet. También denotan esos mismos foros que ese culto se debe al recuerdo, no nace de haber visto los episodios de forma reciente. En fin, ojos que mitifican como los del mismo Matthew. La Chocky televisiva ejerciendo el mismo poder fascinador que la del libro, las dos etéreas e inaprensibles.

WYNDHAM, John. Chocky. Traducción de José Real Gutiérrez. Barcelona: Minotauro, 2010. 189 p. Clásicos Minotauro. ISBN 978-84-450-7767-2. 

8 comentarios:

Pato dijo...

Mis recuerdos de Chocky son vagos, pero indelebles, especialmente de la cabecera (en realidad creo que mezclo la historia con Dentro del laberinto, la del nidus, ¿sabes cuál te digo?).
Me encantaría leer este libro.

Richard P dijo...

Parece una historia original e inquietante...

Anónimo dijo...

Yo vi la serie. Creo que la echaban los lunes por la tarde. Tenía esa iluminación fría de los ingleses, como la que tenían series como Laberinto o La fuga de Colditz, era triste. Recuerdo, si no recuerdo mal, que las apariciones del extraterrestre se hacían con la famosa luz azul sucia de túnel saliendo de una esquina superior de la habitación, luz que luego se utilizó mucho en las discotecas. Y también recuerdo que el primer episodio ocurría cuando Matthew está en clase. Aunque puedo estar equivocado. La verdad es que me tenía enganchado pero me dejaba algo tristón.

La que me gustaba mucho era otra serie de ciencia ficción (que luego, después de mucho buscar, he descubierto que era australiana)llamada Bajo la montaña, donde los malvados eran los temibles hombres de lava.

Quizás debo echarle un ojo a la novela de Whyndam.

J

Llosef dijo...

Pato: "Dentro del laberinto" sí la recuerdo. ¡Cómo olvidar lo del dichoso nidus! Debo confesar que la veía, pero me provocaba una extraña mezcla de atracción y aburrimiento. Me gustaba, pero al tiempo siempre me decepcionaba un poco. Y la novela es una pequeña maravilla que se lee en una tarde.

Richard: es una novela muy sencilla, más amable que inquietante, la verdad, y se lee sin poder parar hasta llegar al final.

J, la novela también tiene un poso algo triste, pero nunca deja de tener su punto esperanzador y positivo. Suele ser así en las novelas que he leído de Wyndham, solo que en las otras llevado más al límite: te hunde en el horror, pero nunca resulta derrotista. Siempre hay un mensaje positivo al final. La humanidad se equivoca, pero hay posibilidad de redención.

"Las crisálidas" me gusta mucho más, es una novela que conmueve de manera más profunda, pero desde luego "Chocky" es una lectura absolutamente recomendable.

Cezary Novek dijo...

Estimado Josef, interesante autor Wyndham, he leído por ahí que algunas cosas suyas han sido comparadas con las novelas de Matheson... qué me dice?

Por otro lado, quiero dejarle como obsequio mi libro de relatos que está disponible para libre descarga a través de este link:

http://www.elsordidotopico.blogspot.com.ar/2012/04/lanzamiento-de-ropa-sucia-en-pdf-para.html

Un abrazo grande desde Argentina, por parte de un seguidor de la vieja guardia.

Llosef dijo...

Bueno, la verdad es que leyendo a Wyndham en ningún momento me ha venido a la cabeza Matheson. "Soy leyenda" puede tener en común con la obra del británico el paisaje post nuclear y su visión negativa de la humanidad, pero como indico Wyndham siempre deja sitio a la esperanza. Matheson posee además en sus relatos un soterrado humor negro que Wyndham ni por asomo. No sé, seguro que se pueden encontrar muchas concomitancias, pero estoy convencido de que lo mismo sucedería si buscásemos diferencias...

¡Y gracias por su colección de relatos! Ya lo he descargado y será leído con la atención que merece. Bueno, no podía esperar a echarle un vistazo y ya leí Jorgito, jeje.

¡Saludos mil!

Alfonso F R dijo...

De la serie de Choky tengo el mismo recuerdo de un vago entorno plomizo, en que el niño debía pasar largas horas encerrado en su habitación, porque era demasiado inteligente y sus padres no sabían darle un cauce adecuado a esta personalidad despierta. Esto hacía que muchos adolescentes se sintieran identificados con el protagonista. El efecto visual de las visitas de Choky es memorable: esa especie de nube de humo giratorio iluminada con luz láser. Recuerdo poco de la serie, pero si que cuando ya estaba avanzada, diseña con la ayuda de Choky un dispositivo antigravedad en forma de triángulo fractal que les permitía flotar en el aire al situarse sobre él. Luego planeaban utilizarlo para construir una nave espacial y ahí ya no recuerdo más. Me parece que desapareció la serie o tuvo un final muy brusco. Una lástima. Ojalá hicieran más producciones sobre Choky en el futuro próximo.

Llosef dijo...

¡Hola Alfonso!

No he visto la serie que se hizo sobre esta novela de Wyndham, así que poco puedo decir... salvo que no me importaría verla. Fue una serie de seis episodios, si no me equivoco, que tuvo otras dos temporadas más de también seis episodios cada una. En fin, quizá algún día me anime.

¡Saludos!