martes, junio 10, 2014

La cara del hombre de Saturno (1933), de Harry Stephen Keeler



Jimmie Kentland es un joven periodista del Sun, el único periódico socialista de Chicago, en el cual lleva trabajando solo una semana y ya ha recibido un ultimátum de su director pues le han pisado dos noticias: ¡debe encontrar una primicia en un plazo de siete días o será despedido! Así que aquí vemos a nuestro audaz reportero en busca de esa exclusiva que lo ayudará a conservar su puesto de trabajo. En fin, estamos en el habitual contra reloj con el que el genial escritor norteamericano Harry Stephen Keeler gustaba de embarcar a los protagonistas de sus novelas. La trama se convierte así en un desesperado correr de aquí para allá buscando una solución a lo que sin remedio se acabará convirtiendo en un lío endiablado. El pobre Jimmie se encontrará con que no solo en esta ocasión deberá luchar contra el tiempo a lo largo de las páginas que se sucederán, pero sabemos que todo alcanzará un desenlace feliz. Eso sí: los múltiples caminos por los que discurrirá su vida en los dos o tres días durante los cuales se desenvuelve la historia nos resultarán tan inescrutables como sorprendentes. Tendremos un asesinato imposible con un persa atravesado por una lanza, traficantes de drogas, una oscura trama de chantaje, espionaje, venta de planos y alta traición y los personajes raros típicos de nuestro autor.


La cara del hombre de Saturno (The Face of the Man from Saturn, 1933) pertenece a la época en la cual Keeler publicaba sus novelas en la editorial Dutton, más de una década (de 1927 a 1942) que constituye su etapa de mayor éxito como escritor. La verdad es que ignoro si fue mucho o poco, pero desde luego sí más que el que logró entrados ya los 40. La trama en esta ocasión, aun liosa con ganas, no es tan enrevesada, descabellada y delirante como en otras de sus obras, pero eso no impide que sea disfrutable al máximo y que nos vayamos a librar de la consabida dosis de delirio. La primera vez que la leí me dejé llevar por el título y pensé que el bueno de Keeler se había lanzado con la ciencia ficción, y no es así. Bueno, no y sí, porque en mitad de la novela incluye un relato, siendo esta otra característica de nuestro amado autor (el relato incluido podía ser suyo o a veces de su esposa, Hazel Goodwin, o bien tratarse de un poema o de más de un relato o…), que sí podríamos considerar perteneciente a este género, o al menos colindante con él: La extraña historia del dólar de John Jones. Un pequeño clásico de Keeler cuya inclusión está justificada en la trama, por descontado, pero bien es verdad que de esa manera tan keeleriana de que podría ser este u otro cualquiera. En fin, esta historia del dólar de John Jones es un cuento fantástico, en todas las acepciones del término, que da inicio el día 201 del año 3235 de la Era Cristiana. Es todo un destilado de las maneras de su autor, perfecto para conocer tanto sus virtudes como sus defectos, aunque la trama de puro delirante acaba siendo entrañable, con su estilo tan espeso como absorbente (ayudado sin duda por el estilo del propio traductor, el sempiterno Fernando Noriega Olea, sufrido y brillante porque vaya tarea tenía encomendada, sin duda difícil) y la tesis descabellada de su propuesta, que no es otra que la demostración del triunfo del socialismo a partir del ingreso de un dólar en el Primer Banco Nacional de Chicago en el año 1935. (Dos jóvenes autores de cómic españoles realizaron una curiosa adaptación de este relato. Fue publicado en el número 74 de abril de 2010, AQUÍ, del imprescindible boletín Keeler News. Nos comentan que andan ahora mismo enfrascados en una nueva versión del mismo que completará un álbum de historietas dedicadas al maestro).

Aunque el premio al momento alucinógeno made in Keeler se lo lleva esa descalabrante idea de que París se encuentra rodeada de campos minados para protegerla, en caso de guerra, de ataques por tierra. Estas minas se pueden hacer estallar desde unas estratégicas cámaras de explosión ocultas, las cuales serán el detonante, valga la redundancia, del lío de traición y extorsión al que asistiremos estupefactos debido al tejemaneje que se traen los aviesos malvados de la función con sus planos. Premio repartido ex aequo con la nota incluida en la página 163: un aviso al lector que insta a que nos detengamos e intentemos solucionar el enigma planteado en la novela. No hace falta avisar de que ni os molestéis en intentar esclarecer ni tan siquiera la más exangüe línea de la trama, pues resulta del todo imposible adivinar nada porque, de manera literal, faltan todos los detalles, los cuales Keeler nos empezará a desvelar justo después de este aviso.      


Aunque se multiplican las coincidencias increíbles en su desenlace, como no podía resultar de otra forma leyendo a quien estamos leyendo, no deja de ser una novela “de las más normales” de Keeler en el sentido de que no cae en las digresiones comunes en él. Va al grano, no se desvía de la trama principal ni un ápice (ya sabéis qué quiero decir: hay digresiones, claro, pero sin disparatarse, lo cual no necesariamente es un punto a favor…) y cumple con el final feliz de rigor. La acción se concentra en Chicago, el Londres americano, su panel de juegos favorito, y la trama, como he indicado, es sencilla y está bien hilvanada, no resultando tan enloquecida como, por ejemplo, la hace poco comentada Enbusca de X-Y-Z. Digamos pues que La cara del hombre de Saturno es una novela de misterio más convencional sin dejar de ser una novela de Keeler. Kentland es el protagonista ultratípico en sus obras, un periodista buenazo y bienintencionado con enormes apuros económicos que se ve envuelto en un lío endiablado sin saber cómo y que tiene el tiempo contado para no ser arrastrado por la desgracia definitiva. Keeler mismo fue editor de una revista, 10 StoryBook, y conocía bien los entresijos de este mundo. 


Portada tomada de la excelente página Acotaciones de un lector de folletines.


 Portada tomada de la simpar página Harry Stephen Keeler Society.

KEELER, Harry Stephen. La cara del hombre de Saturno. Traducción de Fernando Noriega Olea. Madrid: Instituto Editorial Reus, 1946. 261 p.    

13 comentarios:

Anónimo dijo...

Una novela entrañable y adictiva. Bastante mejor de lo que la gente puede pensar. Y no sé ya si son cosas mías, pero la recuerdo muy nocturna, como si todo pasara al oscurecer.

Creo que han publicado de nuevo tres novelas de Keeler en España, espero que sigan sacando más, porque los ejemplares antiguos son antialérgicos y tienen un tacto bastante desagradable.

Y sobre esa adaptación, ya contarás como va.

Un afectuoso saludo.

Julián

Llosef dijo...

Totalmente de acuerdo contigo, Julián. La recuerdas nocturna porque gran parte de la trama acontece a lo largo de una noche.

Los editores que han reeditado tres de sus novelas ya han dicho que por el momento no sacarán ninguna más.

¡Un abrazo!

Bea Mendes dijo...

No he leído nada del autor, y el argumento de esta obra me parece interesante, ¿qué mejor manera de probarlo, que empezar con este título? Veré si me convence.

Llosef dijo...

¡Hola Bea!

Si te atreves con él espero que te guste. Es un autor atípico y original, quizá te pueda parecer algo extravagante, pero si te gusta estarás enganchada para siempre...

¡Un saludo y gracias por comentar!

Oscar Pons dijo...

Hola, Llosef. He adquirido la nueva edición de 'La cara del hombre de saturno', de Ediciones del Azar, aunque sigue siendo la misma traducción, y sólo tiene 152 páginas. Parece como si se hubiesen comido capítulos. ¿Puede indicarme en qué capítulo de la edición de Reus aparece 'La extraña historia del dólar de John Jones', para cerciorarme de que no me han escamoteado páginas? ¡Saludos!

Llosef dijo...

¡Hola Óscar! Son 27 capítulos. "La extraña historia del dólar de John Jones" es el capítulo 12. Todos llevan su correspondiente título, y el del 12 es ése. ¡Confiemos en que esté completa la edición de Azar! Esta novela está muy bien, pero aun así es inferior a las otras dos novelas que reeditaron: las sensacionales "Noches de Sing Sing" y "Las gafas del señor Cagliostro", ésta última una de mis favoritas de Keeler. ¡Saludos!

Oscar Pons dijo...

Hola, Llosef. La edición de Azar tiene 26 capítulos. El capítulo 12 lleva por título 'Lo que dijo Shannon', y el 13 'Cambio de insignias'. Y el 11 se titula 'Pero el telón de la memoria no acaba de subir'. He estado mirando estos capítulos, y no hay mención de John Jones. Me da que se han comido un capítulo, lo que me parecería increíble, además de una estafa. ¿Podría ser tan amable de confirmarlo? ¡Saludos!

Llosef dijo...

Esta noche lo miro en casa y compruebo los títulos de los capítulos, Óscar. ¡Sería un error imperdonable que faltara la historia de John Jones! Es un relato antiguo que Keeler incluyó en esta novela, como hacía en muchas ocasiones, pero su inclusión deviene fundamental para el desenlace...

Llosef dijo...

¡Hola Óscar! Bueno, pues los títulos de los capítulos coinciden... ¡pero no la numeración! Y faltaría uno:

Pero el telón de la memoria no acaba de subir, es el 11.

La extraña historia del dólar de John Jones, es el 12.

Lo que dijo Shannon, el 13.

Cambio de insignias, el 14.



El 11, el del telón, termina con una referencia directa al relato de Jones, el cual vendría a continuación: "Y así, Kentland se sumió en el relato, si así podía llamarse, que comenzaba, cosa rara, en el año 3235 de la Era Cristiana."

No sé, lo único que se me ocurre que ha podido pasar es que hayan incluido el de John Jones dentro del capítulo 11. Eso o que lo han eliminado, algo de verdad que no entendería por qué... ¡Ya nos comentas! ¡Un saludo!

Oscar Pons dijo...

¡Hola, Llosef! Lo primero, darle las gracias por el tiempo prestado en aclararme esta duda.

Como ya sospechábamos, no han incluido el capítulo de John Jones. El capítulo 11, 'Pero el telón...', termina de esta manera: "Y así, Kentland se sumió en el relato." Y aquí el lector se ha de imaginar lo que sigue; se supone que Kentland ha estado leyendo una historia que no conocemos por culpa de la editorial Ediciones del Azar. El capítulo 12 empieza así: "Kentland levantó la vista con una sonrisa de agrado [...]" ¡Imperdonable! No me queda otra que adquirir la edición antigua de Reus para tenerlo completo (es que en estas cosas soy muy maniático).

Ya tengo algunos Keeler, y mi intención es empezar por 'Noches de Sing Sing' (edición de Reus, que los de Azar no me pillan dos veces), a ver qué tal.

¡Un saludo, y de nuevo, muchas gracias!

Llosef dijo...

Incomprensible que hayan eliminado la historia de John Jones. Como solución "de urgencia", si no encuentras una copia de la edición de Reus, es buscar en la red este relato, muy fácil de encontrar en español. En fin, una cutrez en cualquier caso...

Y de nada, Óscar. Lástima que la ayuda haya sido para descubrir esta mala noticia. ¡Saludos!

Oscar Pons dijo...

¡Hola, Llosef! Acabo de terminar 'Noches de Sing Sing', y me ha encantado. Es hija de su tiempo en ciertos aspectos, pero también es muy avanzada en otros, que hacen olvidar aquéllos. Tiene una imaginación portentosa para urdir las tramas, y todo se sucede de manera imprevisible, lo cuál es un placer. Bueno, que me he vuelto keeleriano a muerte. ¡Saludos!

Llosef dijo...

¡Hola Óscar!

Genial que te haya encantado. ¡Es adictivo! En facebook funcionan dos grupos dedicados a él, el español y otro recién formado a instancias de Richard Polt, editor del Keeler News, que así invitaba a hacerlo desde sus páginas. También he visto que ya eres nuevo miembro de la Keeler Society, así que no hace falta que te recomiende este excelente boletín.

¡Saludos!