Hay personas con las que uno jamás se juntaría. No pasa nada, es ley de vida. La mayoría de la gente que conozco desearía no juntarse conmigo. Y está bien. El problema es cuando uno no puede deshacerse de esa gente horrible porque se la cruza a cada vuelta de la esquina, en el portal de tu casa, en el trabajo, en el cotidiano devenir en el cual no hay refugio posible. ¡Agh! Que me dan los sudores fríos...
María Ramos y Cinta Arribas nos muestran en el primer número de su fanzine BANANAMÁN su catálogo particular de personas con las que ellas no se juntarían, como dice el poema, ni jartitas de whisky. ¡Y vaya rosario de personajillos! Porque no se trata del retrato superficial y reconocible, la imagen logotipo que nos va a ayudar a identificarlos: ellas le dan la vuelta al exterior y uno parece mirar dentro de ellos, resultando así que podemos no solo verlos, sino conocerlos. Y conocerlos es quizá el último horror. Conocer también es desamar.
A veces realistas, otras con un reflejo casi monstruoso, por momentos naíf, su mirada nunca es cruel pero sí siempre divertida y despiadada. Porque se puede ser despiadado con clase y con elegancia. Claro, estamos de acuerdo, esta es la manera difícil. Y por eso me encantan sus dibujos.
Hay personas a las que uno admira. Y esas son con las que siempre querrías juntarte. Por eso yo ya tengo mi BANANAMÁN.




