Esta semana le toca el turno, en mis comentarios para la página de cine El antepenúltimo mohicano del amigo Emilio Luna, a una película prodigiosa y emocionante: Soledad (Lonesome, 1928), del cineasta y científico húngaro Paul Fejos.
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La vanguardia europea más experimental se da la mano con el cine de puro entretenimiento de Hollywood y el resultado es una de las películas más hermosas y visualmente fascinantes de la historia del cine. Y, aunque las fotografías os hagan pensar lo contrario, muy divertida y trepidante. Vaaaaaale, sí, también se llora. ¡Lo tiene todo!










