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lunes, abril 04, 2016

La Reina Orquídea (2016), de Borja González



Los veranos interminables, cuando las vacaciones eran eternas y se llenaban los días leyendo cómics, paseando por la enorme casa de los abuelos, perdiéndonos en la ya entonces semi abandonada segunda planta, lugar idóneo para que los fantasmas acecharan detrás de cada raída cortina, de cada desvencijada puerta, para que se manifestaran a través de cada uno de los vanos que daban a un planeta diferente adonde huir. El sol pesado, la tarde silenciosa, podías revisar periódicos viejos buscando fotografías del pasado o también ponerles nombre a cada una de las flores que crecían en las siempre cuidadas macetas, lo único que parecía ser atendido en aquel sitio donde el tiempo se había detenido y el silencio era tan abrumador que el sonido de la respiración parecía retumbar en las paredes. Buscando un libro secreto entre los volúmenes abandonados de una estantería, encontrando una historia y quizá inventándola al contársela al oído a alguien, o tal vez poniéndole fin porque el original carece de él. Somos piratas, astronautas, detectives, bomberos y en ocasiones jóvenes que sin miedo nos atrevemos a cruzar el pasillo a solas, evitando echar a correr aunque por el rabillo del ojo veamos temblar el cortinaje. Duelos a espada y fieros tiroteos a muerte, y siempre volver a revisar ese libro ya leído mil veces o ese cómic con las hojas desprendidas de tanto pasar sus hojas. Porque había mil y un días en aquellos veranos, y eran vastos y apasionantes y aburridos. Y en uno de ellos viven Teresa y Matilde, las dos jóvenes que pasean por el jardín de un formidable castillo, uno de aquellos salidos de la mente delirante del rey loco Ludwig, una Baviera mítica donde el rey de las Hadas concede deseos, donde una reina puede florecer porque ya ha tomado forma en un sueño.


Teresa y Matilde en La Reina Orquídea hubieran sido nuestras compañeras perfectas para sobrevivir a otro de aquellos estíos si tal vez este cómic de Borja González hubiera existido entonces, aunque tal vez fuera así y solo ahora lo hemos encontrado. Así porque todo lo que se nos cuenta en él lo hemos vivido y al tiempo es nuevo, desconocido, un sueño que nos trae reminiscencias y en el que a la vez nos vemos incapacitados para reconocer nada. La fascinación es un envoltorio mágico y extraño que hace propio y familiar lo que otros han vivido trasladándolo a nuestro universo particular. Pareciera no que ha nacido en la mente de otra persona, alguien ajeno, sino que ese otro ha escuchado y atisbado y paseado por nuestras ensoñaciones para darles forma en dibujos sobre un papel. Somos nosotros pero también no, porque no dejamos de contemplar con los ojos asombrados ese mundo fruto de la imaginación prodigiosa de otro, de un demiurgo que por más que leamos su nombre una y otra vez sobre la tapa de ese libro de nuestra infancia no podemos creer que pueda sonar tan terrenal: Borja González. Puede que quizá hasta lo conozca en persona. Pero no puede ser. No así porque mientras pienso esto el libro se dobla sobre sí mismo, se flexiona y se retuerce y adopta la forma papirofléxica de un corcel que en su interior esconde un deseo. Tú también lo miras, Teresa, amiga mía, y es justo entonces cuando se mueve y se esconde desapareciendo entre la fronda del jardín.


La Reina Orquídea (2016) es un cómic maravilloso, mágico y extraño, escrito y dibujado por Borja González. Lo ha editado El Verano del Cohete. Ha sido una de las lecturas más absorbentes de las que he disfrutado en estos días tan lejanos a las vacaciones y tan poco amables para pensar y soñar otros universos. Ha disparado mi imaginación y el anhelo de pasear por un jardín solitario donde cada planta oculta un misterio, donde cada misterio posee un nombre inventado y donde cada nombre se resume en dos: Teresa y Matilde. Las conocí hace apenas un mes. Sin embargo han estado ahí, justo al lado, solo necesitábamos que alguien nos mostrara el camino y mirar para saber de su presencia. Por todo esto, pero no solo por todo ello sino también por lo que aún queda por descubrir, es y será un placer leer y releer esta obra que vive por encima de nuestro tiempo.





GONZÁLEZ, Borja. La Reina Orquídea. Badajoz: El Verano del Cohete, 2016. ISBN 978-84-942610-4-6. 




lunes, octubre 19, 2015

E-19 (2015), de Mayte Alvarado



Quizás sea la soledad el estado natural del hombre. Respirar en la calma y la tranquilidad que acompañan el aislamiento y la distancia de otros seres humanos es un placer que saben valorar quienes temen las multitudes y su ruido cargado de furia y distorsión. Pero un breve detalle, un destello lívido nos puede hacer pensar que nos equivocamos. Contemplar dos pájaros en una rama que juegan y alzan el vuelo juntos hacia un amanecer lejano tal vez nos haga añorar el deseo de compañía. Y esto es lo que le sucede al campesino protagonista de E-19 al principio de este estremecedor y maravilloso cómic de Mayte Alvarado. La costumbre, el rito idéntico de vivir un día y después otro igual a este no son suficientes para colmar nuestro deseo. Porque cuando todo acontece en la misma secuencia repetida de actos y vivencias mínimas la necesidad del otro se hace imperiosa si hay algo que rompe ese estado de monótona placidez. El curso propio de todas las cosas se resquebraja y queremos aquello que creemos nos pertenece, que otros disfrutan y comparten y que a nosotros nos parece negado. La soledad se inunda de dolor al recordar aquella vez que fuimos felices con la persona amada. Y ansiamos que vuelvan esas sensaciones, incluso cuando sabemos que el objeto de nuestro anhelo imposible ya no retornará. El campesino verá así invadido su monótono discurrir por la necesidad de una compañera. Y en su aislamiento y deseo de recuperar lo que una vez tuvo o creyó tener construirá una mujer artificial, un robot, que le proporcione esa compañía deseada. Piensa así que con una metáfora suplirá la realidad. Pero las metáforas también tienen vida propia: sueñan, viven, crecen y desean a su vez. Quizás al final la soledad no sea nuestro estado natural, sino la proyección de saber que solo en ella seremos felices. Anhelando siempre, porque conseguir lo que se desea no da fin al dolor. 

Historias de amores y querencias insólitas, de melancolía pausada y silencios de desesperada resignación, de encuentros extraños entre personas solitarias llenan las páginas de la hermosa obra de Mayte Alvarado. Eso es lo que podíamos ver en Miss Marjorie (2013) y Livianas (2012), dos de sus libros anteriores, y que también encontraremos en E-19. Dominado por dos colores antagónicos, azul para el campesino y naranja para la robot, la vida alzándose más real entre los engranajes mecánicos que de la sangre y la carne humanas. Mayte impone su ritmo en la narración y esta nos invade y nos insta a adoptar su cadencia: un día que pasa con el sol desplazándose en lo alto, un instante nocturno en el que un hombre le habla de las estrellas a su compañera, un ser mecánico que abre los ojos a la vida. Nos describe estos breves momentos con una perfección expositiva de tal fuerza que nos olvidamos de que no hay palabras que acompañen a sus dibujos. Escuchamos su voz tras ellos y oímos respirar a sus personajes. Una página lleva a la siguiente y el relato se desarrolla con una fluidez exquisita, con una poesía que en su delicadeza no olvida lo horrible, la oscuridad que anida y acecha en el corazón humano. Una mariposa, una flor, un soldador tienen tanta importancia como los protagonistas. Detalles pequeños que al hacernos la autora fijar la vista en ellos nos hacen comprender lo grande. Una historia de apariencia sencilla que resume todos los sueños y decepciones, toda la belleza y el horror de los innumerables corazones perdidos en esta tierra impasible.




ALVARADO, Mayte. E-19. Badajoz: El Verano del Cohete, 2015. (72 p.). ISBN 978-84-942610-3-9.

miércoles, julio 29, 2015

Virginia Mori (2014)


Seguimos poniéndonos al día con nuestras colaboraciones para la página web El antepenúltimo mohicano, en esta ocasión con un hermoso libro editado con el cuidado y mimo habitual de nuestros admirados amigos de la editorial El verano del cohete, Virginia Mori, el cual recoge una selección de ilustraciones de esta autora italiana. Podéis leer la reseña, Las niñas terribles, AQUÍ


MORI, Virginia. Virginia Mori. Prólogo de Pilar Pedraza; textos de Sara Morante, Christiane Cegavske, Ana Sender y Alejandra Acosta. Badajoz: El Verano del Cohete, 2014. ISBN 978-84-942610-1-5.

lunes, abril 27, 2015

Recomendaciones espectrales



Traemos hoy a nuestro oscuro y solitario blog una serie de proyectos editoriales independientes, arriesgados y maravillosos que apoyamos de manera entregada y absoluta. En crowdfunding, preventa, ya editados... Todos los estadios posibles para unos libros que queremos tener en nuestras manos pero ya mismo. 

El primero de ellos es esta fantástica reedición del clásico pastiche sherlockiano Sherlock Holmes en Hope Canyon (A Double Barrelled Detective Story, 1902) de Mark Twain realizada por el gran experto en nuestro detective favorito Alberto López Aroca. Alberto también es un escritor prodigioso, por lo que os recomendamos que no dejéis de daros una vuelta por su blog, donde además de poder haceros con esta pequeña joya podréis adquirir muchas más. Seguid el enlace AQUÍ




Seguimos con Sherlock Holmes, y ahora lo hacemos con La enciclopedia de Sherlock Holmes: nombres y lugares del Canon Holmesiano (2014), un apabullante trabajo de Juan Carlos Monroy imprescindible para todos los que amamos al detective creado por Arthur Conan Doyle. Creedme que este es uno de esos libros que al abrirlo tardarás horas en volver a cerrarlo yendo de un lado a otro siguiendo las referencias, las entradas, recordando personajes y situaciones, descubriendo miles de detalles... Con una auténtica barbaridad de maravillosas ilustraciones seleccionadas por Alberto López Aroca, no podía ser de otra forma, también maquetador y autor del diseño de portada, este volumen es una delicia para saborear con tranquilidad y para tener al lado cada vez que releamos cualquier aventura de Sherlock o nos aventuremos en un pastiche. AQUÍ.


El mítico Lem Ryan vuelve a la carga con un nuevo súper pastiche enloquecido con Sherlock Holmes y todos los personajes que podáis imaginar nacidos del folletín, del pulp y de los cómics. Su anterior Sherlock Holmes: el hombre que no existía (2014) ya nos pareció una gozada, así que esperamos que este Sherlock Holmes: donde nadie ha llegado (2015) no nos haga disfrutar menos. AQUÍ


La nueva editorial GaskMask Editores nos adelanta las portadas de las que serán sus dos primeras referencias si no contamos el fantástico volumen recopilatorio de artículos del blog El carnaval de Wolfville, que ya comentamos en su día AQUÍ. Cruzando la puerta mágica (Through the Magic Door, 1907) es un ensayo donde Arthur Conan Doyle da un repaso a algunas de las joyas bibliográficas de su biblioteca, completado en esta ocasión con una entrevista que el mismo Bram Stoker realizara a Doyle el mismo año de la edición del original. Hechizo en Northampton: una biolocalización de Alan Moore (2015) de Alejandro Barba es un estudio sobre uno de los guionistas más admirados e influyentes de la historia de los cómics. Nos prometen que ambos libros estarán listos para mediados de mayo, así que haremos lo posible por que la impaciencia no nos devore. El facebook de la editorial, AQUÍ


Otro proyecto interesantísimo que ahora mismo se encuentra en fase de crowdfunding es el cómic El caso Valdemar (y otras pesadillas), cuatro relatos clásicos de terror adaptados al formato historieta que prometen ser sensacionales. Estas son las cuatro piezas maestras elegidas: La araña, de Hanns Heinz Ewers (adaptado por Miguel Ángel Rodríguez Touceiro); El Monte de las Ánimas, de Gustavo Adolfo Bécquer (por Ninona); Un millar de muertes, de Jack London (por Jessica Mars); y La verdad sobre el caso del señor Valdemar, de Edgar Allan Poe (por Guillermo Arias-Camisón). No dejéis de visitar su página de Verkami AQUÍ.


Nos hacemos eco también de la edición por parte de Manuel Caldas del segundo volumen de las tiras diarias del Tarzán de Russ Manning, una gloriosa traslación de nuestro héroe en viñetas plagadas de emoción y sentido de la aventura, donde lo prodigioso se aúna con lo trepidante dando lugar a un cómic efervescente y adictivo. Ya pudimos disfrutar al máximo tanto de su primer volumen como el también inicial recopilando las páginas dominicales en color. Sólo podemos decir que es uno de los mejores y más bonitos cómics que hemos leído nunca. También nos haremos con el tomo de Casey Ruggles: el comienzo, del gran Warren TuftsAQUÍ.


Para terminar, me vais a permitir que os recomiende dos libros en los que he tenido la oportunidad de colaborar. Desde luego que mi participación es la menos honrosa, pero las firmas que los componen os harán olvidar mi presencia disfrutando de un montón de auténticas golosinas para gourmets con clase. El primero es Fantasmas (2014), editado por la editorial más elegante del planeta: El verano del cohete. Una colección de relatos breves en cómic mostrando la otra cara de los espectros, aquella que consiste no sólo en la que quiere aterrarnos sino además en la que sueña en conmovernos con un escalofrío que puede ser también provocado por la belleza o la emoción. Daniela Tieni, Mayte Alvarado, Fermín Solís, Roman Muradov, Rui Díaz, Irati Fernández, Carla Besora, Owen Gent y Borja González conforman este ectoplasmático equipo ganador. AQUÍ



Y terminamos con el grandioso número 5 del Magazine Presencia Humana, la revista de creación extraña, editado por Aristas Martínez y dedicado en esta ocasión a una de nuestras editoriales predilectas: Valdemar. Una entrega espectacular de la que me cuesta trabajo destacar un relato o un artículo (aunque Clark Ashton Smith es una absoluta debilidad: lo adoro). Una publicación realizada con verdadero amor y entrega por sus editores y que recomendamos totalmente desde su primer número. AQUÍ.  


martes, agosto 12, 2014

El baile (2014), de Rui Díaz



Nuestros amigos de la editorial El Verano del Cohete mantienen la sana costumbre de, entre sus publicaciones más importantes, seguir editando fanzines. Son ya cuatro libros, a punto de tener listo un quinto, y dos hermanos más pequeños. La aventura del Doctor Claudius Tanganika y su máquina del demonio, obra de Borja González y quien esto escribe, abrió el fuego de esta colección más modesta, casi secreta, que ahora se ve ampliada por el relato que a continuación vamos a comentar, El baile, que cuenta con una sensacional cubierta también obra de Borja González. Su autor, Rui Díaz, ya nos deleitó con su novela Los turistas. Ahora se ha embarcado en una historia más enraizada en el cuento fantástico de tradición europea, ésa que funde de manera única terror con fantasía sin dejar de tener nunca un pie apoyado en la realidad. En esta ocasión, la realidad histórica de un suceso tan increíble que pareciera fruto de la más delirante imaginación: una epidemia de baile que se desató en Estrasburgo a principios del siglo XVI. El propio Rui nos explica el origen de su relato en la web de la editorial (aquí).   

Con semejante punto de partida, Rui nos lleva a una pequeña casa rural en la que una familia sufre en su adolescente hija los efectos de este mal que es más terrible de lo que nos pudiera parecer. La fiebre del baile se adueña de su víctima y la convierte en una esclava sin voluntad que no puede detenerse ante el ritmo infernal que estalla en su cabeza. Asistimos impotentes a los intentos de un doctor por recuperarla a la cordura y al mundo racional y a la desesperación de sus padres que ven cómo éste fracasa una y otra vez en su lucha por lograr una curación. La niña se retuerce en espasmos, se aferra como una araña a las paredes e inicia un incontrolado baile ante el espanto de todos. La historia se desarrolla, pese a esto, en los límites de un realismo más o menos veraz (el carácter retrógado del padre es quizá demasiado recurrente), pero cuando menos (¡y de quien menos!) lo esperamos el relato rompe nuestros esquemas y nos introduce sin respiración en los senderos del fantástico. Porque ese doctor que hasta ahora sólo hemos visto sufrir y luchar incapaz de vencer el mal que está destruyendo a la joven no es un doctor al uso: puede desenvolverse en unos códigos temporales que no son los nuestros (como el Doctor Who) y realizar viajes astrales (como el Doctor Extraño creado para la Marvel por Stan Lee y Steve Ditko) en busca de explicaciones que le hagan entender el por qué de la enfermedad. Y es aquí cuando el cuento despega, abandona los terrenos más cómodos y nos deja con el alma en suspenso haciéndonos correr, como el mal hace a los demás bailar, sin poder detenernos hasta atisbar el corazón del horror.

Es en estas capacidades fantásticas del médico rural kafkiano atravesado por el hálito de lo increíble donde Rui nos regala sus mejores páginas: el alucinante viaje astral que nos arrastra hasta el corazón mismo del origen de la enfermedad ofrece una visión de horror genuina e impactante que enorgullecería al mismo Lovecraft. Nuestro doctor está en horas bajas y encarar el horror abisal no es algo como para vencer ni en los mejores momentos, pero al menos luchará por desentrañar la verdad. Gente bailando poseída, manicomios abandonados, un doctor con poderes sobrenaturales y el aliento de una criatura procedente de algún lugar más allá de la comprensión humana… Todas estas cosas nos encantan y en El baile se desencadenan con la fuerza y la trepidación que las hacen fantásticas. Rui afirma que ésta es tan sólo la primera de las aventuras de su misterioso doctor, las cuales se desenvolverán siempre tomando como punto de partida acontecimientos extraños tomados de la historia, sucesos reales e incomprensibles de los que ahora tendremos la oportunidad de conocer su verdadero y terrorífico origen. Esperamos con ansiedad la siguiente.



DÍAZ, Rui. El baile. (Ilustración de cubiertas de Borja González). (Badajoz: El Verano del Cohete, 2014). 32 p.  

jueves, mayo 15, 2014

¿Dónde está mi cabeza? (1892), de Benito Pérez Galdós, ilustrado por Lorenzo Montatore



No afirmo nada del otro mundo si digo que hay lecturas que de niños nos marcan. Muchas para bien, pero aquellas que lo hacen para mal las guardamos como si de una afrenta insoportable se tratara. O al menos así hacía yo, que leer era lo que más me gustaba del mundo y encontrarme con un libro que me disgustara me provocaba un dolor especial, como si aquello que suponía tu mayor refugio, tu más leal aliado y compañero, te traicionara sin compasión. Y esto es lo que sentí con dos libros de esos que nos obligaban a leer en la escuela. Uno fue el para siempre ya odiado La Celestina, que todavía hoy me pregunto a qué mente desquiciada se le ocurrió incluirlo en los programas de lectura cuando uno aún no está formado ni sabe nada de la vida (no sé por qué hablo en pasado: sigo sin tener ni idea de la vida). Mejor ni os cuento qué cara se me puso cuando descubrí al fin qué demonios era eso a lo que se dedicaba la taimada viejuna de “coser el virgo”. El otro libro fue Trafalgar, de Benito Pérez Galdós. ¡Madre mía, qué truño, lo que me costó leerlo! Y, repito, para un niño cuya mayor pasión era leer toparse con algo así era particularmente doloroso. Se daba el caso además de que el archifamoso episodio nacional era adorado por los profesores más odiosos del colegio, los que nos pegaban más. Echaban fuego por la boca y demonios por los ojos cada vez que mentaban a “los ingleses”: solo por lo que estos les hacían sufrir yo ya los quería, para qué os voy a contar otra cosa. Por eso en los libros y en las películas, cuando los ingleses ganaban a los españoles, yo lo tomaba como una victoria personal. ¡No podía ser casualidad que, además, los profesores que más admiraba nunca le dieran importancia a estas derrotas del pasado! En fin, creo que con esto queda explicado por qué jamás me he vuelto a acercar a un libro de Galdós ni con un palo.

El tiempo fue pasando. De hecho, ha pasado mucho tiempo. Y entonces conozco a Loren, un genial ilustrador, un buen amigo, y mira por dónde a él le encanta Galdós. ¿Cómo es posible? ¿Cómo a Loren le puede gustar Galdós si Loren es de los buenos? Ay, ay, todo mi sistema de valores quedaba temblequeando, algo empezaba a romperse cuando resulta que Galdós no es solo El Garbancero (como lo llamaban en la época sus detractores porque escribía muchas novelas y todas duras como garbanzos), sino que alguien de tan demostrado buen gusto y mejor criterio es un gran admirador suyo. Recuerdo (seguro que él no) mi cara de sorpresa cuando Loren me comentó que le gustaba mucho Galdós y yo respondí con los ojos como platos: “¿cómo, que te gusta Galdós el Garbancero?” Y él respondió haciendo una apasionada defensa de su obra, mirándome quizá con la misma incredulidad con que yo lo miraba a él: “¿pero cómo diablos no le gusta Galdós a José Luis?”, lo imagino pensando al tiempo que yo discurría justo lo mismo pero al revés. Y ahora llega a mis manos este libro. ¡Un libro firmado por Benito Pérez Galdós e ilustrado por Loren, aquí Lorenzo Montatore! Cómo es la vida, ¿verdad? Y qué poco he aprendido de ella. Pero en esta ocasión he sabido corregir.


¿Dónde está mi cabeza? es un relato que en su momento fue publicado en el periódico El Imparcial en el número especial de diciembre de 1892. Y debo decir que me ha encantado. Un cuento de esos locos y sin pies ni, nunca mejor dicho, cabeza que tanto me gustan. Un Galdós divertido y con un punto delirante que nos narra una historia que solo por su planteamiento ya se nos antoja fantástica: un señor se despierta una buena mañana y, vaya, resulta que ha perdido su cabeza. Pero más que un despertar al más puro estilo Kafka, lo que encontramos aquí es una aventura tan cotidiana en su devenir como desquiciada en su esencia, recordando de manera poderosa a ese otro gran relato que es La nariz (1835-36), de Nikolai Gogol. Una carrera que se mueve entre la estupefacción y la investigación imposible sobre qué puede haber sucedido con la cabeza de marras, magnificado el efecto de comedia al utilizar Galdós la primera persona, resultando así las reacciones del protagonista más impactantes y divertidas. “Yo, yo mismo, reconociéndome vivo, pensante, y hasta en perfecto estado de salud física, no tenía cabeza” (p. 3). Este formal padre de familia que anda enfrascado escribiendo un tratado filosófico de suma profundidad, Aritmética filosófico-social, nos llegará a revelar en su desesperación que a lo mejor donde ha perdido su cabeza ha sido entre las faldas de su amante, la Marquesa viuda de X…  
  
Nuestros amigos de El Verano del Cohete han editado con el cariño al que nos tienen acostumbrados este relato de manera impecable. Solo abrirlo hace que nos sintamos llevados a épocas pasadas: el mismo tipo de papel elegido se nos antoja un acierto maravilloso, dando al conjunto un aire pretérito encantador potenciado hasta el infinito por la labor prodigiosa a la ilustración de Lorenzo Montatore, que aplica unos colores que nos retrotraen de una sola mirada al Madrid castizo y finisecular de Galdós, ese que él también ama, en una conjunción artística que pareciera que no solo ambos comparten el mismo universo, sino también un tiempo común en el cual hubieran estado hablando de cómo realizar y presentar este libro. Lorenzo Montatore enriquece el tono de comedia delirante del texto no solo con sus divertidos y siempre ingeniosos dibujos, sino que enloquece él mismo al colorear las planchas con colores puros y contrastados, rompiendo la formalidad de mantenerlos sujetos a los cuerpos o los objetos, jugando no con lo surreal, sino con una realidad alterada y distinta, una cotidianidad rota por la intrusión de lo fantástico que juega con lo imposible en los límites mismos de la realidad. Una absoluta delicia que nos lleva a pensar que si en la escuela en vez de Trafalgar nos hubiesen mandado leer este cuento, otro lugar bien distinto ocuparía en nuestro corazón Benito Pérez Galdós. Gracias a este libro le hemos abierto hueco. Creo que es lo más bonito que te puedo decir, Loren. Y a vosotros, tripulantes del más brillante de los cohetes.

(De regalo, os dejamos aquí con el vídeo de presentación de ¿Dónde está mi cabeza?, obra de Mayte Alvarado, que me parece deslumbrante por su forma tan perfecta de introducirnos en lo que este nos deparará cuando lo tengamos ante nosotros).




PÉREZ GALDÓS, Benito; MONTATORE, Lorenzo. ¿Dónde está mi cabeza? (Badajoz): El Verano del Cohete, 2014. 32 p. ISBN 978-84-942610-0-8.

martes, enero 28, 2014

De cómo el doctor Claudius Tanganika diseñó una máquina prodigiosa y qué fue de él tras todo aquello



"No encontraréis su nombre en los libros de historia. Los anuarios de ciencia tampoco os darán fe de él. Y sin embargo hubo un tiempo en que la mente maravillosa del doctor Claudius Tanganika, aplicada a sus manos, pudo haber cambiado el curso pautado de nuestro mundo."

Así da comienzo la historia del doctor Claudius Tanganika, un relato que hemos pergeñado a cuatro manos y cinco cerebros el gran ilustrador Borja González y este que suscribe, servidor de ustedes y de nadie más. Todo un lujo de edición que, pese a no tratarse más que de un modesto fanzine, denota el buen gusto y el fantástico hacer de esas geniales personas que están tras la editorial El verano del cohete

Un científico loco, una idea tremebunda y un devenir desquiciado que las ilustraciones de Borja convierten en un viaje visual de verdad prodigioso. Hasta el texto les parecerá medio decente con tal compañía. Pueden ustedes adquirir un ejemplar de esta obra que hemos realizado con auténtico placer macabro


¡Todos los doctores locos que en la serie B y en la literatura más barata han sido y serán hallarán su por siempre postergada venganza de manos de Claudius Tanganika, el Supremo! O tal vez no.

 

jueves, diciembre 19, 2013

Miss Marjorie (2013), de Mayte Alvarado



Esta va a ser una carta de amor con todas las de la ley, aviso. Al principio intentaré ponerme así como serio y tal y cual, pero ¡bah!, para qué os voy a engañar. Llevo varios días pensando en cómo enfrentarme al comentario de este libro arrebatador sin que el texto se convierta en una sucesión de adjetivos admirativos tendentes al infinito, pero el infinito me absorbió. No he podido evitarlo. Me he enamorado. Menos mal que los libros no son celosos y permiten que uno sienta amor por muchos, porque si lo fueran estaría perdido.


Miss Marjorie es el tercer libro publicado por El Verano del Cohete, una editorial independiente que este mismo 2103 está a punto de cumplir su primer año de vida. Libros cuidados al detalle y con mimo, convirtiendo el objeto en obra de arte y haciendo de su lectura toda una experiencia sensorial: la vista, el tacto, el olor que desprende la hoja manchada de tinta… ¡Qué pocas cosas se pueden equiparar a este placer! Tras la novela de Rui Díaz ilustrada por Ana Sender Los turistas y el poema de Goethe El Rey de los Elfos interpretado por los dibujos de Borja González, llega el turno de Mayte Alvarado, la tercera componente de esta tríada magnífica que promete más maravillas para el año que viene y esperamos que por muchos lustros más. Mayte ya nos había regalado muestras de su arte en forma de fanzine con Historias mínimas, dos entregas que consistían en breves cuentos narrados a través de dibujos. Ni una palabra, pequeñas películas mudas que ya nos habían impactado por su gran capacidad de lograr trasladar su mundo en imágenes de poderosa belleza y una tremenda capacidad de sugestión. Después vendría Livianas (2012), otra pequeña joya en la cual Mayte experimentaba con la palabra y sus ilustraciones adelantando este Miss Marjorie que, no puedo esperar más a decirlo, me parece su obra más conseguida y perfecta. Uno siempre espera más de aquellos a quienes ama, pero esto no es una obligación para el ser amado. Mayte Alvarado nos ha dado más de lo que esperábamos. Y esperábamos mucho.    


El tono nos sumerge irremisiblemente en una película muda de Fritz Lang, con sus Mabuses locos y sus vampiros asesinos, o de Georg Wilhelm Pabst, con sus destripadores enamorados y sus ninfas con el rostro de Louise Brooks, con sus calles empapadas de lluvia y oscuridad reflejando las sombras de los torturados personajes. Pero también en su frenesí narrativo y en su romanticismo alejado de tópicos. Miss Marjorie es una historia de crimen, un relato negro manchado con la sangre de muchas víctimas, pero también es la historia de un amor que surge de la soledad y la huida y que se desarrolla en el campo de batalla del género fantástico con un resultado soberbio. La fuerza de las ilustraciones casi hacen innecesarios los textos que nos ayudan a avanzar en este relato iluminado por la incontenible belleza de los dibujos de Mayte, que aquí más que nunca transmite delicadeza y horror, poesía y pesadilla con una candidez y un arrobo adorables. ¡Cómo no amarla! Porque esa voz nos narra la historia como si se tratara de un cuento infantil, de cuando estos eran atroces y hermosos. Y a su vez adulta, con el desgarro que los años imponen a nuestra mirada de niño.

Lo leo una y otra vez. No puedo cansarme. Mis ojos se pierden en la mirada de Miss Marjorie y pienso a veces que ojalá yo pudiera llamar a una puerta y conocerla. Quizá no bailaría, soy muy torpe, ni le regalaría flores, soy demasiado arisco, pero sí que velaría su sueño. Cuando ella no pudiera verme, cuando los sentimientos no tuvieran que ser mostrados. Y en mi duermevela soñaría que le leo un cuento, que le susurro al oído una historia de amor y crimen, de personas solitarias que se encuentran y comparten unos instantes de felicidad allí donde los demás solo verían el horror. Creedme: es un libro mágico. No se acaba cuando abandonas sus páginas. Las imágenes que guarda en él tomarán vida en tu interior y te acompañarán cada vez que cierres los ojos. Y no querrás abrirlos nunca más.



ALVARADO, Mayte. Miss Marjorie. Badajoz: El Verano del Cohete, 2013. (64 p.). ISBN 978-84-616-7135-9.    

domingo, septiembre 15, 2013

El Rey de los Elfos: Goethe bajo la mirada de Borja González



En tiempos en los que los soportes electrónicos para leer libros buscan imponerse al tradicional en papel, nuestros amigos de El Verano del Cohete (Mayte Alvarado, Borja González- Los Ninjas Polacos- y Rui Díaz) nos regalan los sentidos con la segunda entrega de su gigantesca editorial haciendo inane esta batalla: con libros tan hermosos, tan cuidados hasta el mínimo detalle, en definitiva, realizados con tanto amor, el frío soporte de metal no tiene nada que hacer. Y no es que reneguemos de los tiempos que nos ha tocado vivir: es solo recordar que hay cosas demasiado bellas para dejarlas morir.


¿He dicho gigantesca editorial? Que nadie piense que es porque poseen grandes medios y pueden permitirse grandes tiradas: creo que se entiende que, en mi torpeza, utilizo este adjetivo porque no logro definir mejor la belleza. El breve poema El Rey de los Elfos de Johann Wolfgang Goethe, ilustrado por Borja González, es el libro que acaban de editar. En el fantástico prólogo de Érica Couto (autora de uno de nuestros blogs más admirados: En la lista negra) se nos cuenta todo lo que necesitamos saber de esta balada escrita por Goethe en 1872 a la cual Schubert pondría música.



Tradicionalmente, la imaginería del poema se centra en la figura de ese padre que a caballo se lanza en una huida desesperada con su hijo en brazos escapando del Rey de los Elfos que reclama a la criatura para sí. El Rey, como en el texto original, no es sino niebla, viento, sauce o sombra que surgiendo de lo más profundo del bosque los acosa sin descanso. También, como podéis ver en las imágenes del vídeo que ilustran la canción de Schubert, el Rey nos es presentado en ocasiones como un señor viejo con barba y túnica que más recuerda al dios cristiano que a una criatura feérica o terrible, dejando para sus hijas esta cuestión. Borja González, sin embargo, ha optado por centrar la fuerza y la temática de sus ilustraciones en la figura espectral de ese Rey de los Elfos que no es otra cosa quizá que la misma muerte. Borja no se limita a poner en imágenes el texto, sino que lo reinterpreta y nos ofrece aquello que el poema nos deja solo entrever. El jinete a caballo con su hijo es así tan solo una silueta recortada entre los árboles que galopa incansable, con el Rey de los Elfos y sus tres hijas surgiendo de las aguas escondidas de un bosque fantasmal que alarga sus brazos como ramas y niebla en busca de su botín.


Las interpretaciones del poema han sido múltiples a lo largo de la historia, teniendo en cuenta su importancia como representación destilada de parte de lo que significó el romanticismo alemán, movimiento al que el mismo Goethe aportó una de las obras más importantes, famosas e influyentes del movimiento: la desesperada Penas del joven Werther (1774). Borja nos lo explica en un artículo escrito para el blog de la editorial (podéis, o quizá más bien debéis, leerlo AQUÍ) que además nos da las claves de su trabajo. Un texto fundamental para entender el origen y el por qué de este libro. Y esencial para comprender la decisión del dibujante de elegir reinterpretarlo como lo hace.


Las ilustraciones de Borja González nos hacen más grande, más siniestro, el poema al reforzar y mostrarnos esa imagen del Rey de los Elfos como una entidad poderosa e implacable ante la que solo somos sombras al albur de sus designios. Un Rey espectral que anuncia su presencia con sus fantasmales hijas presto a arrebatar al padre protector su hijo inocente. El paso a la madurez como rito inevitable y doloroso, pero también el tránsito a la muerte como destino ineludible de toda vida. Surgiendo de las aguas estancadas de un lago entre un irreal bosque, su reino de otro mundo, el Rey de los Elfos se alza como una figura terrible y poderosa que devuelve a la Tierra lo que siempre le perteneció.

Esta edición del poema de Goethe de El verano del cohete se presenta con una traducción de David Carril  y con una maquetación exquisita obra de Mayte Alvarado. Sabemos que es pronto aún, pero no podemos reprimir el grito: ¡queremos el siguiente ya! Mayte también es la realizadora del magnífico vídeo de presentación del libro. Con sus hipnóticas imágenes os dejamos.

martes, mayo 21, 2013

Los turistas, de Rui Díaz y Ana Sender (2013)


Mis amigos Los ninjas polacos (Mayte Alvarado y Borja González), junto a Rui Díaz, autor de la novela que a continuación vamos a comentar, son los miembros del colectivo El verano del cohete. Un proyecto editorial que nace con esta primera referencia, Los turistas, un relato de Rui ilustrado por la fantástica Ana Sender. Les deseo todo lo mejor del mundo, tanto de este como el del más allá, no solo porque son adorables y es imposible no quererlos, sino porque se lo merecen. Ya hemos dado cuenta con detalle de los trabajos de Mayte y Borja en nuestro blog, por lo que si tenéis interés a ellos os remito. Solo tenéis que seguir los enlaces. El verano del cohete lo intuimos cargado de relatos góticos, historias tenebrosas, oscuridad y mucho mal. En fin, todas esas cosas que ya sabéis nos gustan en La décima víctima. Va a ser un verano siniestro. Así deberían ser todos los veranos. 

Los turistas comienza como un relato de marcada tendencia gótica, si bien sin seguir a rajatabla todos sus rasgos característicos. Se trata quizá más de un ambiente, una atmósfera decadente y triste y unos personajes desamparados, que de unas líneas argumentales definidas. Y un orfanato, el particular castillo de la historia, inabordable y aislado por la nieve en el cual solo quedan siete niños y un profesor. Un misterioso suceso ha ido provocando que el resto de profesores y el personal del servicio hayan ido, de manera literal, desapareciendo, sus cuerpos borrados tal que si alguien hubiera aplicado una mágica y terrible goma de borrar sobre ellos para irlos haciendo partícipes de la nada poco a poco. Toda esta trama inicial basa su fuerza en la descripción del triste y repetitivo modo de vida de los niños en su encierro, entreverada por un apunte de relato de terror que supone, a mi gusto, lo mejor y más impresionante del libro. Porque el único profesor que ha quedado para cuidar de los niños es aquel al que denominan el Monstruo. Un personaje tan siniestro como patético del que nunca terminamos de saber si está dominado por el mal o es la compasión, una compasión quizá enfermiza y equivocada, la que guía sus actos. Todo se desarrolla así en una conseguida ambientación de velada tristeza, vagamente onírica, invadida por un aire de pesadilla en contados pero magníficos momentos.   

A la mitad del relato Rui comienza a dar pistas sobre cómo se desarrollará la historia en su tramo final. Entra en juego la narración popular con toda su simbología y el relato comienza a abandonar las aguas del género fantástico, un fantástico de marcada raíz centroeuropea pese a su nomenclatura anglosajona, y se adentra en las aguas más amables de la fantasía. Ojo, más amables pero no por ello complacientes. Comenzamos a sospechar que quizá no es todo lo que vemos aquello que parece ser, y así como los niños en sus breves momentos de libertad corriendo en el patio sacando de su interior lo que hay de animal salvaje en ellos, el relato se va librando de sus capas externas y la metáfora nos dará la clave y la explicación de la historia. Cuentos dentro de cuentos, personajes que se mueven como turistas de la vida en las diferentes historias, huyendo de una realidad terrible para buscar un punto de fuga que les permita seguir viviendo en un simulacro de, tal vez, algo cercano a la felicidad.

Rui guía con mano firme hasta el desenlace esta parte final, alejado ya del quizá más convencional pero siempre más sugerente relato de terror para adentrarse en terrenos de mayor calado interpretativo, aportando profundidad a su mensaje pero perdiendo tal vez en misterio y fascinación. Pero nunca sin dejar atrás sus referentes en la literatura fantástica no anglosajona. De un estilo de gran sencillez y siempre evocador, quizá sea el maravilloso Dino Buzzati el escritor con el que le encuentro más afinidad, sin que esto se pueda considerar un demérito. Más al contrario sabiendo como sabéis la admiración sin límite en que se tiene en este blog al gran autor italiano.

Las ilustraciones de Ana Sender suponen el acompañamiento perfecto para esta lectura apasionante. Tan evocadoras como las palabras que las rodean, sus dibujos marcados por cierta tristeza melancólica, los rostros de esos niños por ella retratados transmiten toda la soledad y el desamparo en el que se encuentran, también su confusión y sus miedos. Y la libertad y la furia desatada en los breves intervalos de alegría, más enloquecida y plena de rabia que en verdad feliz. Sus risas asemejan ser no risas de niños sino de bestias cautivas que sueñan con la libertad.

Queda así en nuestras manos esta primera obra de El verano del cohete. Todo un regalo para los amantes de lo extraño que nos ha dejado llenos de felicidad porque es un placer cuando personas a las que quieres hacen algo hermoso. Solo cabe esperar ya, con ansiedad, su próxima obra. El mal, cuando está inflamado de belleza, es tan hipnótico como uno de aquellos veranos de nuestra niñez, interminables y mágicos en la distancia. También aquellos eran veranos del cohete. Toda nuestra infancia estaba ya pronta a partir lejos y dejarnos desamparados en este aburrido y cruel mundo de los adultos. Pero hay libros que nos salvan. Los turistas es uno de ellos.

DÍAZ, Rui. Los turistas. Ilustraciones de Ana Sender. Badajoz: el Verano del Cohete, 2013. 108 p. Nuevas inquisiciones. ISBN 978-84-616-3449-1.


(Como creo que ellos también me quieren un poco, me pidieron entrevistar a Ana Sender. Una de esas cosas que te piden como un favor cuando en realidad es un regalo. Podéis leer la entrevista AQUÍ.)