viernes, septiembre 24, 2010

Tres piezas góticas: el abuelo Walpole (1764), el tío Lewis (1796) y el zascandil de Shelley (1810)



¡Uuuuuuhhhhhh! Tres, nada más y nada menos que tres piezas de lo que todos conocéis como literatura gótica. ¿Y eso qué es? Ay, ay, rufián. Si no lo sabes ya estás tirando pa la wikipedia a enterarte bien. Vaaaaaale, que hoy estás sufriendo algo de perritis con gandulitis: no importa. Aquí está el venerable anciano Llosef para darte una pista rápida, la vía más superficial y tontuela para alcanzar el conocimiento universal, la verdad absoluta de todas aquellas cosas que, bien lo sabemos, poco importan al ciudadano de a pie. Ése que detestamos con cariño.

Érase una vez a finales del siglo XVIII que un escritor algo diletante, pelín disoluto, vividor de pro gracias a diversas sinecuras proporcionadas por su padre, éste afamado político de la época (y os quejáis de ésta, cuando el pasado era igual de bueno), cotilla universal y excelente escritor, de forma absoluta adelantado a su tiempo, le dio por escribir una novelita de terror, inspirada por una tremebunda pesadilla en la cual contemplaba con pavor cómo un guantelete gigantesco se posaba en lo alto de un pasamanos. Tituló a la misma El castillo de Otranto, y en el año de 1764 la publicó. La obra le costó dos meses de dedicación, bastante tiempo habida cuenta de su carácter algo veleidoso.

Horace Walpole (1717-1797), que así se llamaba nuestro admirado autor, firmó su obra tal que una traducción de un original italiano, temeroso ante las posibles reacciones que pudiera provocar su novela. Claro, en una época en la cual el ideal en todas las artes provenía del modelo grecolatino, que alguien lanzara al público una obra de evidente inspiración medieval era probable que provocara las iras de los cráneos previlegiados del momento. La pasión exacerbada, los sentimientos como guía de conducta primordial, maldiciones que pesan sobre el presente debido a oscuras usurpaciones y pecados del pasado, jóvenes caballeros de corazón puro entregados a cuestiones de honor, virginales damiselas expuestas a los mayores peligros y villanos de nefanda catadura moral como principales motivos del entramado argumental. Vamos, una novela que molestará igual a los moderniquis de hoy como molestó a los viejunos popes de la cultura en el siglo XVIII. Seguimos igual, mis queridos cuatro lectores.

Si a este gusto por lo medieval sumamos que Walpole inundó su novela de aparecidos, de armaduras tamaño Mazinger Z, de criptas siniestras, de corredores tenebrosos, de mazmorras más oscuras que la misma oscuridad, en fin, de todo lo más macabro que se le pasó por la cabeza, y que a día de hoy continúan siendo lugares comunes de toda obra de terror que se precie, normal que el señoritingo de Walpole optara por no dar a conocer su nombre así de primeras. Vamos, lo que hoy cualquier mindundi juntaletras se afana por hacer antes que escribir de verdad, el bueno de Walpole lo evitó de corazón. Claro que, como suele pasar, lo que surge a la contra, lo que en un principio resulta extraño y novedoso, al poco se convierte en moda. ¡Pero qué moda, amigos! Una así quisiera yo para nuestros mortecinos tiempos.

El castillo de Otranto tuvo un éxito inmediato, y ya en la segunda edición Walpole firmó con su nombre. Me da por pensar que más porque le pareció divertido ser el centro de atención durante un rato que por verdadero afán de convertirse en el escritor del momento, pues Walpole jamás se tomó muy en serio como escritor. Pero bueno, imagino que debe ser algo maravilloso para el ego de cualquiera que algo que has escrito de manera compulsiva inicie un género nuevo en la literatura y un porrón de escritores se pongan a imitarlo sin pudor. Algunos vendrían después que superarían su novela, no lo negaremos, dentro del mismo género, pero El castillo de Otranto es hoy no sólo la primera de muchas, sino que en verdad guarda en su seno algunos momentos memorables.

Cierto, sí, tenéis razón, quizá las apariciones espectrales resulten a ojos de hoy algo anticuadas, un pelín ingenuas, pero las imágenes que logra evocar en nuestras mentes con su armadura de proporciones colosales son de una gran fuerza, imaginativas y muy originales. No es de extrañar que se lo relacionara con posterioridad, no sólo por su Otranto, sino por otras obras suyas (los Cuentos jeroglíficos, por ejemplo), con los surrealistas, aunque más que con estos, que vale que dan mucho postín, yo prefiero estar de acuerdo con aquellos que lo emparentan con el nonsense que el genial e irrepetible Edward Lear llevaría a sus cotas más altas (Lewis Carroll aparte, se entiende, porque Carroll vale por sí mismo lo que varios movimientos literarios vanguardistas juntos).

En fin, si queréis conocer un poquito más de Walpole y su obra, podéis recurrir a los minutos que le dediqué en la radio en mi sección dedicada a la literatura. Si queréis profundizar de verdad, leed sus libros.

Este volumen publicado por la editorial Valdemar en su colección, claro, Gótica, continúa con una obra de otro maestro de la literatura gót… Vaya, qué asquerosamente redundante soy.



Matthew Gregory Lewis (1775-1818) legaría a la posteridad, que se dice así en plan grandilocuente, una novela prodigiosa y apasionante: El monje (1796, fecha de publicación). Con 19 años la escribió el tío. Una obra provocadora que le valió a Lewis que durante el resto de su vida se le conociera con el apodo de, premio, Monk, en curioso homenaje al autor. Curioso digo porque tal protagonista es un monje depravado y rijoso que casaba poco con el carácter de Lewis, un buenazo del catorce que adoraba a su madre y que, al heredar de su padre unas plantaciones en Jamaica, luchó contra el esclavismo que practicaban sus compañeros latifundistas.

Si El castillo de Otranto está considerada como la primera novela gótica, El espectro del castillo (1796), obra de Lewis, es la primera obra de teatro gótica de la historia.

Ya comenté en otro lugar que no confío ya en tener nunca la oportunidad de ver un montaje en los escenarios de RUR, la obra de Karel Čapek. Imaginad las esperanzas que puedo tener con esta obra de teatro de Lewis. Las mismas que tendré con una de José Luis Alonso de Santos, jaja. Aunque, horror de los de verdad, de éste ya sufrí una, ahora que recuerdo…

En cuanto a El espectro del castillo en sí, es fácil imaginar cómo en su momento las apariciones espectrales que se suceden en la obra causaran una gran impresión entre los espectadores. Debo reconocer que a mí se me han antojado mecánicas y poco atmosféricas. Son los personajes graciosos, como también los había en Otranto, a la manera de Shakespeare, los que se adueñan de la función y consiguen que esta obra se lea con auténtico placer. Y de igual manera encontramos aquí un castillo usurpado por un terrible villano que pagará con sangre su felonía. Con las pocas oportunidades de poder encontrar obras de Lewis traducidas al español, esto es un verdadero regalo para los amantes del género.



El tercero del siniestro lote es el gran Percy Bysshe Shelley (1792-1822). Pero contra todo pronóstico, es la obra del poeta la peor del volumen con diferencia. Zastrozzi (1810) es una obra de juventud tan supuestamente apasionada como defectuosa. Sus personajes se hallan arrastrados por las pasiones más fuertes, pero al lector, al menos a éste, le parecen más bien impostadas, falsas, como si el bueno de Shelley tomara la pasión como un sinónimo de ir pegando voces por los pasillos y gritar de manera histérica a la luna. La convención de qué es estar enamorado (el gótico es un movimiento netamente prerromántico) vence al poeta, que se supone debería ir buscando la verdad de los sentimientos más que su representación. Descompensada y mal contada, Zastrozzi se lee luchando contra la propia novela. Es que si no el final nunca se alcanzaría porque acabaríamos lanzándolo al fuego (no son palabras vanas, metafóricas: yo realmente tendría la oportunidad física de hacerlo en la imponente chimenea de mi siniestra mansión).

Zastrozzi, el personaje que da título a la novela, apenas si podemos considerarlo un secundario importante. Malvado en mayor parte por sus pensamientos antes que por sus actos (vamos, como tú y como yo), se pasa todo el tiempo pensando en matar. Y eso mismo: pensándoselo, porque el pobre mira que tarda en dar al final el ya tan anunciado golpe...

El verdadero protagonista, el joven enamorado Verezzi, se desmaya una vez por página. Y creedme cuando os digo que igual me estoy quedando corto. Para el joven Shelley, esto y poner los ojos en blanco son sinónimos de sentir un profundísimo amor. Al final comprobaremos que ni amor hay. Porque nuestro amigo Verezzi mucho desmayarse y muchas posturitas de amante atormentado, pero, ay, en cuanto la malota de la novela se le aparece ligerita de ropas… Ay, resiste una, dos, puede que hasta tres veces, pero ya conocéis el dicho tan famoso de las tetas y las carretas, ¿no? Pues ahí estamos.

La malvada Matilda, enamorada del pazguato de Verezzi (que parece más un héroe romántico de los de ahora por lo que os estoy contando, y así es) sin ser correspondida, es otro de los personajes importantes de la historia (el cuarto, la bella e inocente Julia, sólo está ahí para desencadenar los sucesivos dramas). Junto a Zastrozzi en el bando de los malos, podría haber resultado un carácter interesante si Shelley se hubiera preocupado más del alma y menos de los gritos y los continuos desfallecimientos.

En fin, como ya he dicho, la más floja del libro. Aunque tampoco pasará nada si os la leéis. ¡Es Shelley, bellacos!

WALPOLE, Horace; LEWIS, Matthew G.; SHELLEY, Percy B. Tres piezas góticas: El castillo de Otranto; El espectro del castillo; Zastrozzi. Traducciones de Marcelo Covián, Francisco Torres Oliver y Rafael Lasaleta. Madrid: Valdemar, 1993. 241 p. Gótica; 10. ISBN 84-7702-078-7.

miércoles, septiembre 22, 2010

La décima víctima en la radio # 20: Horace Walpole




DESCARGAR (pulsar botón derecho y guardar como) Duración: 15' 22''


Pues bien, tras un breve retiro disfrutando de la no vida en mi ataúd, retorno a la aventura radiofónica cual espectro encarnado que soy.




El día 21 de septiembre, ayer mismo, vamos, comencé de nuevo a castigar a los cuatro personas que me escuchan en la sección La décima víctima, que para el retorno he dedicado al gigante (sin armadura) HORACE WALPOLE. 


El padre oficial de la literatura gótica, nada más y nada menos, con su seminal El castillo de Otranto (1764). Aunque, como podéis comprobar observando atentamente las imágenes que os dejo justo debajo de estas líneas, no eran los castillos medievales, los pasadizos secretos y los fantasmas ululantes su única pasión.





Repasamos brevemente la vida y la obra del genial autor, y además comentamos la fantástica versión cinematográfica de El castillo de Otranto que en el año 1977 realizó Jan Švankmajer (ficha en la IMDb).




Y sí, ésta es Strawberry Hill. El hogar de Walpole. La mansión más delirante del universo gótico.


jueves, septiembre 09, 2010

Si yo soy tonto, Maquiavelo se chupaba el dedo, de Ralph Barby (1972)

Quizá Ralph Barby no sea uno de los más conocidos autores de bolsilibros, esas novelitas de “a duro” que durante años fueron la lectura preferida de todos los españoles de a pie, pero sí desde luego uno de los más queridos y apreciados entre los seguidores de los mismos. Su prestigio sigue intacto a día de hoy, pues no tenéis más que daros una vuelta por la red para descubrir la cantidad de amantes de su obra que escriben sobre él y alaban su obra. No es para menos, pues en verdad es de los que mejor oficio mostraba (o muestra, pues no hace mucho han reeditado algunas de sus novelas de terror revisadas y ampliadas por el autor) y, si bien ante tal cantidad de libros de seguro que más de uno habrá que no esté conseguido, lo cierto es que resulta difícil pasar un mal rato con él. Bueno, no sólo con él, cuyo verdadero nombre es Rafael Barberán Domínguez, sino como confiesa él mismo (por ejemplo, en esta entrevista en Infernaliana) también con su compañera Ángels Gimeno. Entre los dos abordaron casi mil novelas.

No es de extrañar este aprecio tras leer Si yo soy tonto, Maquiavelo se chupaba el dedo, novela, debéis admitirlo, de irresistible título. Publicada en la colección Servicio Secreto de la editorial Bruguera dentro del género de espionaje, tan en boga por aquellos años, con su correspondiente aire a aventura a lo James Bond, Barby nos ofrece una novela tan divertida como sorprendente. Sí, sorprendente, porque confieso que hasta el final no descubrí por qué el protagonista, el habitual tipo duro como una roca Dan Warley, no había sido engañado y, por eso, no era tonto. Vamos, resumiendo: que yo lo soy por entero.

Barby, como era habitual en los bolsilibros, va directo al meollo desde el principio. Ambientación, la justa. Y mucho diálogo. Pero su efectividad es indudable, y aplica a la historia un tono tan divertido como un poquito delirante. Vamos, que los personajes muestran unas capacidades tan exageradas que el mismo Barby lo utiliza para sembrar el relato de giros y momentos francamente divertidos sin perder nunca el pulso a la acción o la sorpresa. Y el malo, el siniestro Hank Strasset, tiene toda la fuerza del mejor malvado del pulp más brillante.

Si en la entrada anterior comentaba cómo Christa Faust demostraba un estilo superior a la historia que nos contaba, con Barby sucede lo contrario: su estilo es, de manera evidente, inferior, no es tan personal, pero es capaz, con todas las armas del pulp (o de la novela popular tratándose de España) más tradicional, de engancharnos y darle la vuelta a los tópicos sin dejar de lado uno solo.

Muertos a porrillo, suplantaciones de personalidad a mansalva, personajes con disfraces con los que engañan a todo el mundo, chica de físico impresionante que se lía con el prota, poderes hipnóticos tan exacerbados que casi parecen paranormales, sorpresas mil y un tono como locuelo que hace imposible que su lectura no nos resulte encantadora. En serio que por momentos pudiera haber sido sin problemas un guión de un episodio de la mítica, con razón, serie británica de televisión Los Vengadores.

Pues eso, que el título, por suerte, promete lo que vamos a encontrar en su interior. No es de recibo pedir más.

BARBY, Ralph. Si yo soy tonto, Maquiavelo se chupaba el dedo. Ilustración de cubierta de Jorge Núñez. Barcelona: Bruguera, 1972. 125 p. SS, Servicio Secreto; 1129.

lunes, septiembre 06, 2010

A la cara, de Christa Faust (2008)

Las editoriales Valdemar y Es Pop se han unido para editar de manera conjunta una nueva colección de libros en la cual se nos irán desvelando títulos tanto de terror como de novela criminal. Al menos así parece en principio: no sabemos si tocarán más géneros, pero de momento los tres títulos editados se enmarcan en estos dos. No pueden tener una pinta mejor, también debo decir. Y mira que es raro que yo afirme esto con lo que me gusta lo viejuno… Así que se trata de una oportunidad excelente para abrirnos a la rabiosa modernidad. ¡Con el trabajo que nos cuesta!

La primera que me he leído de la colección es la segunda en ser publicada: A la cara, escrita por Christa Faust en el año 2008 y de la cual ya está preparando una continuación, no sabemos si siguiendo la trama de ésta o bien con la misma protagonista, Angel Dare, envuelta en una nueva aventura. En cualquier caso, antes de seguir, quiero dejar claro que si la termina y la publican en esta colección, me la leeré seguro. Lo mismo afirmo si se animan a publicar alguna de sus novelas anteriores, que son de terror. Y quiero dejarlo claro por si alguien, tras leer mi comentario, alberga alguna duda al respecto.

Sí, digo esto porque A la cara me ha producido sensaciones bien distintas. Por un lado, me han fascinado las formas narrativas de la autora. Me gusta cómo escribe: es divertida, muestra brío y fuerza en su estilo y en ocasiones resulta hasta brillante. Otra cosa es qué nos cuenta en esta novela, encorsetada por los tópicos del género y rebajado su carácter incendiario por el abuso del lugar común: dama en apuros salvada por súper macho (hasta la propia Faust hace bromas constantes acerca de esto), unos malos de manual, maletín misterioso haciendo las veces de McGuffin, traiciones sorpresivas que no sorprenden y un desenlace digno de la serie televisiva sobre detectives más rancia. ¡Ay! Una pena.

Es la personal y desinhibida voz de la autora la que nos mantiene leyendo hasta el final. Lástima que la historia no acompañe. Tan interesante como al final decepcionante. Y mira que la cosa no puede empezar mejor: la protagonista, encerrada en un maletero, rememora qué desafortunadas circunstancias la han llevado a tan mala situación. El estilo es duro, directo, pero divertido, con un toque de desfase que lo hace encantador. El mundo en el que se mueve Angel Dare también es otro punto a favor de la novela: el del mundo de las películas porno. Los comentarios que sobre el mismo va disparando la Faust son geniales. Lástima, repito.

Se lee, de verdad, en un suspiro, uno no puede dejar la novela, si bien en su tramo final yo ya me lo pasaba más pensando en otras cosas que en lo que estaba leyendo. Pero no me hagáis mucho caso e intentadlo con esta novela. Sólo por el deseo de que esta aventura editorial siga adelante merece la pena. Si, de regalo, Christa Faust nos deja algunas páginas sorprendentes, no seáis tan repijos como yo y dadle una oportunidad.

Por último, señalar que la edición original de esta novela se publicó en la editorial Hard Case Crime, una tentativa de llevar los pulps de temática criminal de los 50 a la actualidad de la mano de autores contemporáneos, aunque sin olvidar a los clásicos. La lista de autores es un placer. Y las portadas son una verdadera gozada: no hay más que ver la de Robert A. Maguire para esta novela.

FAUST, Christa. A la cara. Traducción de Óscar Palmer Yáñez; ilustraciones de Robert A. Maguire. Madrid: Valdemar / Es Pop, 2010. 253 p. Valdemar / Es Pop narrativa; 2. ISBN 978-84-937771-0-4.

domingo, septiembre 05, 2010

Curtis Garland en do terrorífico menor

Observando con atención la portada de Los niños diabólicos (1984), obra del ilustrador Miguel García, o incluso sin prestar demasiada, resultan llamativos dos detalles. El primero, la poca ropa de la chica tumbada en lo que podríamos suponer un altar impío: nada extraño pues en aquellos desnortados primeros 80 españoles era algo habitual, si bien ya para la fecha de publicación de este libro comenzaría a resultar algo pasado de moda. La etapa del destape tocaba a su fin. El segundo, y más destacable, es la niña de blusón naranja, la que mira de manera entre feroz y enloquecida a la joven que más que aterrada parece posar para una sesión fotográfica guarrindongui. Y asevero que destaca porque, a poco que os fijéis, os daréis cuenta de su tremendo parecido con Pippi Calzaslargas, heroína olvidada de nuestra niñez nacida de la pluma de la escritora sueca Astrid Lindgren y que aquí se hizo popular por la serie que pasaron por nuestra televisión, entonces sólo una dividida en dos cadenas, allá por los 70. Los otros tres niños de la ilustración nos llaman a confusión, pues si bien el que se encuentra justo detrás de nuestra Pippi conserva esa misma mirada desquiciada, el de la derecha parece más bien preocupado. El de la izquierda no cuenta: el murciélago que cruza justo por su lado ocupa toda su atención. Así que estos niños diabólicos nos sumen en un estado que no sabemos si definir como de miedo, de pena o de emotivo recuerdo. Todas estas sensaciones desaparecen, no temáis, justo al comenzar la lectura.

Porque, por mal que nos sepa, hay que reconocer que aquí nos hallamos ante un Curtis Garland (Juan Gallardo Muñoz) en tono menor. Vale que no se pueden pedir milagros a estos bolsilibros de terror que copaban nuestros quioscos hace ya tres décadas. Sus autores los escribían a marchas forzadas, más pendientes de las cortísimas fechas de entrega y de los emolumentos recibidos a cambio que de otra cosa. Tampoco el público al que iban dirigidos resultaba muy exigente. Pero Garland, en otras ocasiones, nos ha sabido ofrecer comienzos bastante efectivos, intrigantes y cuando menos curiosos, aunque al final sus buenas ideas iniciales se desinflaran. Pero la brevedad de los relatos conseguía que el interés se mantuviera, mal que bien, hasta el final.

No es éste el caso. Garland muestra más descuido en la elaboración del punto de partida y en el desarrollo de la trama de lo que es ya de por sí habitual, sumado esto a una evidente redacción apresurada. Más apresurada de lo normal, quiero decir.

Ambientada en una solitaria mansión victoriana en la Inglaterra de los años veinte, aunque el comportamiento de algunos de sus protagonistas parezca desmentirlo, convertida en orfanato, la historia mezcla no con mucho acierto tonos góticos con trama de brujerías, y con unos niños que parecen extraídos por momentos de la magnífica película El pueblo de los malditos (esos mismos que se asoman en la cabecera de este blog). Pero todo discurre sin sobresaltos, previsible en su totalidad y con supuestas sorpresas que sólo pueden resultar tales si se tiene la edad de los niños protagonistas. Y tal y como andan ahora, ni eso.

Un poquito más inspirado se nos muestra en Ángeles, llorad sangre (1982). Si en la anterior la protagonista es una profesora la que llega prácticamente empujada por su triste situación económica a la siniestra mansión de rigor, aquí tenemos un poco de lo mismo, salvo que nuestra siempre bella y liberada heroína acude a la obligada tenebrosa mansión para esconderse de la ley. Como institutriz de unos niños, “diabólicos” también, que en esta ocasión parecen recién sacados de una lectura superficial de la obra maestra de Henry James Otra vuelta de tuerca. O de la escalofriante y genial adaptación cinematográfica de la misma, Suspense. Y unas gotas de la Rebeca de Daphne du Maurier según Hitchcock. En fin, puntos de partida para que Garland dé paso a una trama que se aleja de todo ello para ir a desembocar en un relato de crímenes, en el cual un asesino armado con una navaja de afeitar se dedicará a destripar a quien se le ponga por delante. Garland muestra cierto brío en la narración de estos ataques, descritos con una ferocidad digna del más cruento giallo italiano. Pero la mezcla de géneros resulta imposible en sus manos y uno no sabe bien en ningún momento si estamos inmersos en una trama fantasmal victoriana o en una de asesinos de los 70 a la italiana. La realidad es que no estamos inmersos en nada, sino que somos vapuleados de un lado a otro sin demasiado orden.

Una pena, porque aquí sí que se apunta el Garland más eficaz, pero la extensión de la novela, el doble de lo que era normal al tratarse de un volumen extra, hace que la historia pierda fuelle, como se suele decir, mucho antes de que nos acerquemos al final. Aunque en conjunto resulta más entretenida que la anterior.

Dos ejemplos, como he dicho, de un Garland en tono menor. Esto no hará que nos rindamos con él, por supuesto. Total, tardo más en escribir este comentario que en zamparme una de sus novelas. Y en ambos casos me lo paso bien. Ni os atreváis a dudarlo.

GARLAND, Curtis. Los niños diabólicos. Ilustración de portada: Miguel García. Barcelona: Bruguera, 1984. 95 p. Selección Terror; 567. ISBN 84-02-02506-4.

GARLAND, Curtis. Ángeles, llorad sangre. Ilustración de portada: Antonio Bernal. Barcelona: Bruguera, 1982. 189 p. Selección Terror extra; 8. ISBN 84-02-08799-X.

miércoles, agosto 11, 2010

RUR (1920) y La fábrica de Absoluto (1922), de Karel Čapek



Puedes leer el comentario a este libro del siempre genial Karel Čapek en la página web El antepenúltimo mohicano, bajo el título El fin de la humanidad en dos amenos y sencillos pasos, AQUÍ.


ČAPEK, Karel. RUR; La fábrica de Absoluto. Prólogo de Ricard Vela; traducción de RUR por Consuelo Vázquez de Parga; traducción de La fábrica de Absoluto anónima, revisión de Carlos Torres Moll. Barcelona: Minotauro, 2003. 270 p. Utopías. ISBN 84-450-7475-X.

miércoles, julio 28, 2010

La décima víctima en la radio # 19: Oscar Wilde




AQUÍ (pulsar botón derecho y guardar como) Duración: 18' 51''



podréis haceros con la nueva entrega, emitida el 27 de julio de 2010, de la sección dedicada a la literatura corruptora La décima víctima en el programa de Canal Extremadura Radio Los dos de la tarde, dirigido y presentado por esos dos Dorian Gray de la vida que son Carlos Macías y Kanuto (éste a punto de volver de su viaje alrededor del mundo, no sabemos cuál, pero de un mundo...). Tendréis la oportunidad de descubrir la obra y conocer qué fue de los últimos días de ese genio llamado OSCAR WILDE.





Nos centramos en su obra en prosa, más en concreto en su única y genial novela El retrato de Dorian Gray, y en algunos de sus relatos (El fantasma de Canterville y, de manera especial, El natalicio de la infanta). No dejéis de buscar la elegante y sentida adaptación que de la novela de Wilde hizo Albert Lewin en el año 1945, con un George Sanders espectacular y una adolescente Angela Lansbury que os sorprenderá si sólo la conocéis de su papel protagónico en la serie Se ha escrito un crimen.



Por último, el decadente dibujante Aubrey Beardsley hizo una serie de maravillosas ilustraciones para la obra de teatro de Wilde Salomé, la cual escribió en francés para Sarah Bernhardt, quien la estrenaría en Francia. No os neguéis el placer de ver el resto.

Y nada más por el momento. La sección descansará hasta el mes de septiembre, donde volveremos y continuaremos repasando la obra de nuestros autores favoritos: los raros, los consagrados, los desconocidos, los que todos conocen, los estilistas y los más pulp. Todos caben si están en el bando de los buenos.

miércoles, julio 21, 2010

La décima víctima en la radio # 18: Robert Louis Stevenson (2ª parte: en busca del señor Hyde)




AQUÍ (pulsar botón derecho y guardar como) Duración: 15' 26''


podréis haceros con la nueva entrega, emitida el 20 de julio de 2010, de la sección dedicada a la literatura aventurera La décima víctima en el programa de Canal Extremadura Radio Los dos de la tarde, dirigido y presentado por esos dos Hydes de la vida que son Carlos Macías y Kanuto (aunque éste último ya lleva de vacaciones ni sabemos cuanto...). Tendréis la oportunidad de descubrir el lado más oscuro y terrorífico del inmenso ROBERT LOUIS STEVENSON.


Os dejo unas ilustraciones del maravilloso W. R. S. Stott para la edición de Kidnapped (Secuestrado) publicada por Cassell and Company Ltd. Este libro, uno de mis favoritos de mi biblioteca, me lo trajo mi amigo Enrique de Londres. ¡Le costó 3 libras! El mapa (desplegable en el original) que incluyo al principio de la entrada reproduce los vagabundeos de David Balfour, el protagonista de la que que sin duda es una de las más apasionantes novelas de Stevenson.



martes, julio 13, 2010

La décima víctima en la radio # 17: Robert Louis Stevenson (1ª parte: a la sombra del capitán Flint)




AQUÍ (pulsar botón derecho y guardar como) Duración: 16' 05''




podréis haceros con la nueva entrega, emitida el 13 de julio de 2010, de la sección dedicada a la literatura de género La décima víctima en el programa de Canal Extremadura Radio Los dos de la tarde, dirigido y presentado por esos dos Israel Hands de la vida que son Carlos Macías y Kanuto (aunque éste último ya lleva varias semanas de vacaciones dándose la gran vida...). Tendréis la oportunidad de realizar el más asombroso viaje a la isla más famosa de la historia con el gran ROBERT LOUIS STEVENSON.




En esta primera parte repasamos brevemente la vida de Stevenson para a continuación detenernos en la que quizá sea su novela más conocida, si bien, y paradójicamente, poco leída: La isla del tesoro. La aventura en estado puro de la mano de los piratas más terribles que imaginarse pueda.



Si tenéis interés y os falta alguna, AQUÍ podréis haceros con las anteriores entregas de este viaje por lo más apasionante de la literatura de género.


martes, julio 06, 2010

La décima víctima en la radio # 16: Ambrose Bierce





AQUÍ (pulsar botón derecho y guardar como) Duración: 13' 15''



podréis haceros con la nueva entrega, emitida el 6 de julio de 2010, de la sección dedicada a la literatura de género La décima víctima en el programa de Canal Extremadura Radio Los dos de la tarde, dirigido y presentado por esos dos fabricantes de aceite de perro que son Carlos Macías y Kanuto. Tendréis la oportunidad de realizar el más alucinante descenso a un mundo de pesadilla de la amarga mano de AMBROSE BIERCE.


Sus dos magistrales antologías de relatos, Cuentos de soldados y civiles y ¿Pueden suceder tales cosas?, centraron nuestra atención. Como apenas hubo tiempo de hablar de su hiriente El diccionario del diablo, me permito reproducir aquí la que quizá sea mi entrada favorita del mismo:


EGOÍSTA: persona de mal gusto, que se interesa más en sí mismo que en mí.


Hubo dedicatoria especial a todos (alguno se me olvidará, perdón) los que habéis ayudado y animado con vuestros comentarios y opiniones: AUTODOLOR, padawan, Pato, Julián, Pedro, A princesa no xardín, El Abuelito, Paymon, Malhalma y plaxma. Todos con blogs espectaculares que podéis visitar siguiendo los enlaces. Los tres que no lo tienen... ¡deberían!


Las anteriores entregas podéis conseguirlas AQUÍ. Una ocasión única de purgar vuestros pecados, no os vaya a pasar lo mismo que al desdichado Halpin Frayser.

miércoles, junio 30, 2010

La décima víctima en la radio # 15: Lord Dunsany




AQUÍ (pulsar botón derecho y guardar como) Duración: 18' 43''



podréis haceros con la nueva entrega, emitida el 29 de junio de 2010, de la sección dedicada a la literatura fantástica La décima víctima en el programa de Canal Extremadura Radio Los dos de la tarde, dirigido y presentado por esos dos piratas del Yann que son Carlos Macías y Kanuto. Tendréis la oportunidad de realizar los más increíbles viajes a los lugares más secretos y maravillosos que podáis imaginar guiados por la pluma incandescente de LORD DUNSANY.

Días de ocio en el país del Yann y En donde suben y bajan las mareas son, a mi gusto, las dos cumbres en lo que al relato fantástico se refiere de la obra de Edward John Moreton Drax Plunkett, XVIIIº Barón de Dunsany.


He recuperado las anteriores entregas, las cuales os enlazo aquí por si tenéis interés en rescatar alguna:


Bueno, ya sabéis que agradeceré infinito cualquier comentario que hagáis sobre la sección o acerca de cualquier entrega. La idea de la misma es hablar de literatura de género teniendo siempre en cuenta (yo a veces lo olvido un poco) que el programa de radio en el cual se encuentra, Los dos de la tarde, es un magazine de carácter general dirigido a todos los públicos, no especializado, por lo que ya bastante rienda suelta me dejan...

Igualmente, también lo sabéis, me ayuda mucho los nombres de escritores que me vais dando para que hable de ellos en el programa. Creedme que los que desecho es porque no los he leído o los he leído muy poco, y la única condición que me pongo a la hora de realizar esta sección (que realizo por puro amor al arte, pues como todo lo que gusta, se hace sin retribución alguna si eres un mindundi como yo) es que los escritores de los que hable no los conozca sólo de buscar con el google. Es que si no es un aburrimiento.

viernes, junio 25, 2010

La décima víctima en la radio # 14: la estatua, el oso y Prosper Mérimée





AQUÍ (pulsar botón derecho y guardar como) Duración: 13' 35''


podréis haceros con la nueva entrega, emitida el 22 de junio de 2010, de la sección dedicada a la literatura vengativa La décima víctima en el programa de Canal Extremadura Radio Los dos de la tarde. Tendréis la oportunidad de enfrentaros a la ira y al despecho de una estatua de bronce y al horror de un hombre que se transforma en oso de la mano del gran PROSPER MÉRIMÉE.

Sin duda tanto Lokis como La Venus de Ille son dos absolutas obras maestras del género fantástico. Mérimée midió con mano maestra la progresión de lo irreal en un entorno verídico, de marcado realismo, para llegar a un desenlace en el cual lo fantástico deviene la explicación más racional posible a unos hechos increíbles. De paso, dejamos caer nuestra admiración por el gigante E. T. A. Hoffmann, el maravilloso Joseph von Eichendorff de La estatua de mármol y Vida de un vagabundo aventurero y el genial director de cine Ernst Lubitsch. Para más ya no había tiempo. Bueno, los dos de la tarde entonaron la sintonía del Doctor Who de manera dolorosa, más que nada para pasar a engrosar la lista de acontecimientos luctuosos que adornan esta sección.




jueves, junio 17, 2010

La décima víctima en la radio # 13: Jan Potocki






AQUÍ (pulsar botón derecho y guardar como) Duración: 14' 53''





podréis haceros con la nueva entrega, emitida el 15 de junio de 2010, de la sección dedicada a la literatura endemoniada La décima víctima en el programa de Canal Extremadura Radio Los dos de la tarde, dirigido y presentado por esos dos pachecos de la vida que son Carlos Macías y Kanuto. Tendréis la oportunidad de viajar por la España más fantasmagórica y espectral que jamás os hayáis atrevido a imaginar gracias al genial JAN POTOCKI.


Lamento profundamente no haber podido hablar de la maravillosa película que Wojciech J. Has realizó en el año 1965 adaptando la obra maestra de Potocki, El manuscrito encontrado en Zaragoza, debido a que se me agotó el tiempo. No se vale verla y no leerse el libro, malandrines.



domingo, junio 13, 2010

Cadáver exTreBeO # 21


En el blog de exTreBeO se está llevando a cabo un webcómic en forma de cadáver exquisito: esto es, cada viernes un autor distinto publica su página correspondiente de una aventura que a día de hoy, tras 21 entregas, es una absoluta locura. Sin guión, sin orden, sin control: ni rey ni patria, amigos. Y así va...

La del viernes día 11 de junio del presente año, la hicimos entre el intrépido Julián Espino al dibujo, un hombre sin miedo, y yo al guión, un hombre que los tiene todos. Los miedos, digo.

La idea era homenajear a nuestro admirado hasta el infinito EDGAR P. JACOBS, así como poner un poco de orden en la incomprensible historia que habían dejado atrás los anteriores autores. Poner orden poniéndolo todo patas arriba, se entiende. Un trabajo de titanes que será ignorado por todos pues nadie, y lo entendemos, será capaz de leer semejante bocadillo.

En fin, lo intentamos, al menos. Si queréis leer la historia completa, podéis hacerlo AQUÍ.

miércoles, junio 09, 2010

La décima víctima en la radio # 12: Algernon Blackwood


AQUÍ (pulsar botón derecho y guardar como) Duración: 16' 02''

podréis haceros con la nueva entrega, emitida el 8 de junio de 2010, de la sección dedicada a la literatura paranormal La décima víctima en el programa de Canal Extremadura Radio Los dos de la tarde, presentado por dos auténticos défagos de la vida. Tendréis la oportunidad de intentar, si aún os encontráis con fuerzas, huir despavoridos del horror de los bosques ancestrales gracias al fantasmagórico ALGERNON BLACKWOOD.

Sus historias protagonizadas por el detective de lo oculto John Silence, así como sus relatos El wendigo y Los sauces, pueden ser considerados, sin temor a que nos tilden de exagerados, absolutas obras maestras de la literatura de terror. Inolvidables lecturas que recomendamos con el corazón. Con el corazón en un puño, quiero decir...

miércoles, junio 02, 2010

La décima víctima en la radio # 11: Erle Stanley Gardner





AQUÍ (pulsar botón derecho y guardar como) Duración: 15' 33''



podéis haceros con la undécima entrega, emitida el 1 de junio de 2010, de la sección dedicada a la literatura criminal La décima víctima en Canal Extremadura Radio. Tendréis la oportunidad de convertiros en los defensores más abnegados de la ley y el orden gracias al incombustible Erle Stanley Gardner. Un paseo por el lado legal de la vida, siempre plagado de misterios si vamos de la mano del gran Perry Mason y el envarado Doug Selby. También la diversión más pulp y gamberra si decidimos dar nuestra caminata con el gélido Donald Lam y la tremebunda Bertha Cool, los detectives privados más insólitos y peleones de la novela negra.



miércoles, mayo 26, 2010

La décima víctima en la radio # 10: Dino Buzzati




AQUÍ (pulsar botón derecho y guardar como) Duración: 15' 25''


podéis haceros con la décima entrega, emitida el 25 de mayo de 2010, de la sección dedicada a la literatura fantástica La décima víctima en el programa de Canal Extremadura Radio Los dos de la tarde, dirigido y presentado por ese par de tártaros invisibles que son Carlos Macías y Kanuto. En el tramo final del programa tendréis la oportunidad de convertiros en los inaprensibles jinetes del desierto más espectral jamás concebido gracias al inigualable Dino Buzzati.

El desierto de los tártaros (1940) es para este alucinado espectro una de las novelas que más ha marcado su fantasmal existencia. Una espera imposible que es el reflejo de lo que esperamos de la vida, el vacío como espejo y realidad de nuestro paso por el mundo y, también, el terror como sensación que por tan repetida acaba siendo acogedora. El ahogo existencial de la costumbre, de nuestros actos repetidos una y otra vez hasta provocar el hastío, pero al tiempo cómo una vida presidida por ellos acaba siendo acogedora, la forma más fácil, y única al final, de pasar de un día a otro, serían algunos de los temas que presiden esta fascinante novela. Pero no los únicos.

Inabarcable, desoladora, de una tristeza profunda e intensa, de una belleza que aturde hasta las lágrimas, Buzzati alcanzó con ella una de las cumbres literarias más impresionantes jamás logradas.

También hablamos un poquito de Franz Kafka, del director de cine Valerio Zurlini (que se atrevió a realizar una adaptación de El desierto de los tártaros) y apuntamos la lectura de otra novela magistral, Crónica familiar, de Vasco Pratolini.

miércoles, mayo 19, 2010

La décima víctima en la radio # 09: M. R. James


AQUÍ (pulsar botón derecho y guardar como) Duración: 21' 31''


podéis haceros con la novena entrega, emitida el 18 de mayo de 2010, de la sección dedicada a la literatura fantasmal La décima víctima en el programa de Canal Extremadura Radio Los dos de la tarde, dirigido y presentado por ese par de espectros vengativos que tiene por presentadores. Tendréis la oportunidad de convertiros en auténticos eruditos en vitrales de iglesias, ser perseguidos por criaturas infernales gracias a runas malditas y observar panoramas asombrosos por mor de unos curiosos prismáticos sin moveros de vuestro sillón frente a la chimenea: el gran M. R. James (Montague Rhodes James) será nuestro mentor.

domingo, mayo 16, 2010

Retorno de las estrellas (1961), de Stanislaw Lem



Puedes leer el comentario a este libro en la página web El antepenúltimo mohicano, bajo el título La Tierra es un mundo hostil, AQUÍ.


LEM, Stanislaw. Retorno de las estrellas. Traducción de Pilar Giralt y Jadwiga Maurizio. Madrid: Alianza Editorial, 1993. 273 p. El libro de bolsillo; 1647. ISBN 84-206-0647-2.